Por Yanina Olivera, AFP
Por Yanina Olivera, AFP
Los dos países rioplatenses están enfrentados por la instalación de una planta de celulosa de la empresa finlandesa Botnia en la ciudad uruguaya de Fray Bentos (300 km al noroeste de Montevideo), a orillas del limítrofe Río Uruguay, a la que Argentina se opone alegando motivos ambientales.
Ante ello, el gobierno uruguayo presentó un recurso y un tribunal del Mercosur falló en setiembre que los cortes fronterizos violaban el Tratado de Asunción, fundacional del bloque, que garantiza la libre circulación de bienes y personas entre los países miembro.
"Se está despertando el viejo sentimiento nacionalista de la Banda Oriental (nombre del territorio uruguayo antes de su independencia), lo que iría en contra de la integración", aseveró.
Pero, consciente del daño que el diferendo causa a un proyecto de integración que ha registrado pocos avances, lo que ha generado frustración en Paraguay y Uruguay -los socios menores- Brasil comienza a dar señales de estar dispuesto a mediar si Buenos Aires y Montevideo lo piden.
El canciller uruguayo, Reinaldo Gargano, afirmó enfáticamente esta semana que llevará el tema de los bloqueos fronterizos a la reunión del CMC, al tiempo que destacó la convocatoria extraordinaria del encuentro, algo que intentó sin éxito durante la presidencia pro témpore de Argentina, entre enero y julio.
El catedrático en derecho internacional uruguayo Hebert Arbuet dijo en declaraciones a Concierto FM que será "difícil" que se discutan los cortes de ruta en la reunión del CMC, porque "si no es por consenso, no se puede tomar ninguna decisión en serio".
Las autoridades de ambos países sienten frustración debido a las dificultades para acceder a los mercados de sus socios mayores, reducir las asimetrías, eliminar el doble cobro de aranceles, o la falta de convergencia macroeconómica, entre otros aspectos.