La historia detrás de Frankenweenie no es nada nueva. Su real inicio se remonta a 1818, año en el que Mary Shelley de forma anónima publicó la primera edición de Frankenstein.
La historia detrás de Frankenweenie no es nada nueva. Su real inicio se remonta a 1818, año en el que Mary Shelley de forma anónima publicó la primera edición de Frankenstein.
Es que la última película de Tim Burton es un homenaje a esa pionera historia protagonizada por ese monstruo creado por el Dr Victor Frankenstein gracias al poder de un rayo.
Pero, además, Frankenweenie no es una película nueva en sí misma, ya que se basa en una realización de idéntico nombre que Burton realizó en 1984 para Disney.
El corto, que duraba 29 minutos y contaba con la actuación de una pequeña Sofía Coppola, fue su segunda creación para la empresa. Sin embargo, esta realización provocó el descontento de Disney. La película no fue estrenada y no demoraron en despedirlo, alegando que había malgastado sus recursos realizando un filme que no sería bien recibido por el público, dada su cualidad oscura y terrorífica.
Pero el tiempo pasa y las modas vuelven, y Burton transformó la iconografía lúgubre en una marca registrada. Ante lo cual, Disney nuevamente sucumbió a sus encantos en 2010, cuando firmó nuevamente con él para realizar Alicia en el País de las Maravillas y relanzar Frankenweenie, ambas en 3D.
El nuevo Dr Frankenstein
Burton ya es una suerte de “grado 5” en crear monstruos de todo tipo y forma. Desde sus personajes en películas como Beetlejuice, El extraño mundo de Jack y El cadáver de la novia, a sus ilustraciones publicadas en libros como La melancólica muerte del chico ostra y el recopilatorio El arte de Tim Burton.
En todas, los denominadores comunes son las pieles blancas y ojerosas y pequeños rasgos que parecen replicar a su creador.
Burton, con esta versión en stop motion de su corto, revive su admiración por los originales cuentos de terror y los terribles creadores de figuras espantosas. Eso que antes hacían los villanos de cuentos es lo que hace Burton a nivel fílmico.
En Frankenweenie, el homenaje a las clásicas películas de terror también está en la elección de la década en la cual transcurre la historia –en la de 1960– y en su atípica tonalidad en blanco y negro. Es el 3D y la tecnología del stop motion lo único que la acerca a la actualidad.
El protagonista es el pequeño Victor Frankenstein –nombre que comparte con el original doctor–, aficionado científico que pierde a su mejor amigo y mascota Sparky, luego de ser atropellado.
Inspirado por sus clases de ciencia, Victor decide intentar revivir a su perro a imagen y semejanza que el cuento originario.
Sin embargo, su descubrimiento se volverá en su contra cuando todos sus amigos intenten realizarlo en sus casas, volviendo a la vida a sus mascotas que regresan transformados en malvados y deformes.
En Frankenweenie todos resultan en creadores, con mayor o menor éxito. Y, como Victor, Burton revivió su propia película. Sin embargo, no logró un gran éxito de taquilla. Hasta la semana pasada recaudó US$ 49 millones en todo el mundo, cifra que apenas supera el costo de realización, que se aproxima a US$ 39 millones.