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La Bella Durmiente es un clásico con todo derecho. La historia de la princesa dormida que será despertada por un beso de amor ya estaba en la mitología escandinava. El francés Charles Perrault, en el siglo XVII, le da la forma que lo llevará a la posteridad, en un volumen titulado Historias o cuentos de tiempos pasados, con sus moralejas, en el cual incluye, además de La bella durmiente, a Caperucita Roja, Barba Azul, El gato con botas, Cenicienta y Pulgarcito, para citar un puñado de historias que se siguen leyendo tres siglos después.

En 1959 se estrenó la versión cinematográfica animada, producida por Walt Disney, un trabajo monumental que tomó la casi totalidad de la década, con innovaciones tecnológicas extraordinarias y una banda sonora que adaptaba las partituras del ballet de Piotr Ilich Tchaikovski.

Esa versión –si bien en su momento no tuvo el éxito comercial esperado– se convirtió en clásica en sí misma y es ésa la referencia que toma esta nueva producción de los estudios Disney, ahora centrada en la historia del hada que pronuncia el maleficio que duerme a la bella: Maléfica, caracterizada como una imitación del excepcional dibujo de 1959 e interpretada por Angelina Jolie.

La historia cambia, porque esa es la tradición. Ya Perrault suavizó las narraciones orales, plagadas de actos crueles y truculentos. Sin embargo, en la versión del francés, todavía estaba la suegra de la Bella Durmiente, una ogresa que quería comérsela a ella y a los dos hijos que tuvo con el príncipe. En la versión de Walt Disney, esa ogresa desaparece, las siete hadas se convierten en tres y cuidan a la protagonista hasta que cumple 16 años.

Esta versión de 2014, además de centrarse en el hada mala, la que pronuncia la maldición, cambia también varios detalles de la trama, que tienen que ver con la maldición, con el príncipe y con algunos entretelones.

No tan Maléfica

La novedad, sin embargo, es haberle dado protagonismo al hada mala, que en el cuento cumple un papel funcional. Ahora se muestra su pasado, en el que fue la más buena de las hadas: buena, virtuosa y poderosa. Es protectora de un mundo mágico que se extiende en el bosque y que se defiende con éxito ante los embates de la ambición guerrera de los hombres.

Esa hada, en su infancia, se encontró con un cachorro de hombre, que se había aventurado al bosque mágico sin advertirlo. Se desarrolló una relación que tenía posibilidades románticas pero, al crecer, el hombre ya no aparece, preocupado por las luchas de poder de su reino.

Cuando el rey decide conquistar el bosque encantado y fracasa ante la resistencia de Maléfica y los suyos, exige la muerte del hada. Cegado por su ambición, el otrora amigovio de Maléfica vuelve al bosque, la traiciona y le corta las alas. Maléfica entonces se vuelve una furia y cuando encuentra una oportunidad de vengarse, la aprovecha, echando una maldición a la hija del traidor.

Angelina Jolie es a la vez protagonista y productora de esta cinta, y tal vez eso tenga que ver con algunos vaivenes del guión. No contenta con ser la mala quiso también ser la buena, y a veces un poco buena un poco mala y siempre la más espectacular de la fiesta.

El de La bella durmiente es un argumento que parece inventado para el cine. Es en la pantalla grande donde esa fantasía se luce en todo su esplendor. Esta versión, que adopta el punto de vista de las hadas y su mundo mágico, no es la excepción. Hasta más o menos la mitad de la película, se disfruta ese universo en 3D y voz en off femenina, con esa aceptación gozosa con la que se disfrutan las buenas fantasías.

Luego empieza una catarata de clichés, desde las escenas de acción hasta los diálogos y miradas entre los personajes, como si los guionistas y realizadores se hubieran percatado de que con esfuerzo podían batir un nuevo récord de lugares comunes en la última hora de una película.

Jolie defiende su personaje a pura presencia, aunque todos esos cambios de carácter tan poco verosímiles la desdibujan. El director Robert Stromber es un debutante y todavía le falta como para poder controlar a la historia y a su protagonista-productora.
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