El día que vale por cinco años para los politólogos
Zuasnabar se fue a votar a Minas y Luis E. González se confiesa un “indeciso feroz”
El barrio La Filarmónica crece en la falda de uno de los cerros que rodea a Minas. Es un barrio de gente obrera y dicen que, hace mucho tiempo, llevaban allí a la gente con problemas respiratorios, para que pudiera recibir buen aire. Hoy La Filarmónica es más conocido como aquel donde Sebastián Abreu jugaba de chico al baby fútbol. “Mi amigo Sebastián ‘el Loco’ Abreu”, dice sonriente Ignacio Zuasnabar, el director de opinión pública de Equipos Consultores.
En una de esas calles empinadas de La Filarmónica está la escuela nº 10, donde le tocó votar. Vino a cumplir con una tradición: la de votar en Minas sea como sea. Para eso salió a eso de las 6.30 de la mañana desde Montevideo, mate en mano y acompañado por su esposa Francisca.
A las 8 pasó por la casa de su familia, pero todos dormían. Espera entonces frente a la escuela, donde un gaucho es el primero en la fila.
Un rato después, mientras el director de Equipos ya recorre una ruta 8 muy tranquila de regreso a Montevideo, una larga cola espera al director de Cifra, Luis Eduardo González.
A las 9.42, González ingresa al Planetario vestido de impecable traje negro, camisa blanca y boina azul. Camina rápido, apoyado por un bastón. Sube la escalinata y busca el circuito 535.
Ni bien lo ve, un delegado de Vamos Uruguay le saca varias fotos. Después comenta que le va a pedir una selfie y la subirá a Facebook. Pondrá que el Sordo le dijo que los colorados llegan al 25%, dice entre risas.
González accede a posar para la selfie, y reconoce que en el lugar de votación hay mucha gente porque todos son “viejos chorizos”, como él, que llegan temprano a sufragar.
El politólogo no trajo la lista, así que está algo así como un minuto adentro del cuarto secreto. Es raro verlo votar. Pero, sí: el hombre que cada cinco años nos anuncia quién será el próximo presidente también vota.
A eso de las 11, González atraviesa el portón de canal 12 junto a su mujer, Adriana Raga.
El estudio del canal, preparado especialmente para la ocasión y todavía en penumbras, impresiona por sus enormes pantallas. En un costado hay un pequeño cuarto al que no cualquiera puede acceder. “Privado - Cifra”, dice en la puerta. Es el bunker, donde él procesa y analiza los datos junto a Raga, Mariana Pomiés y su equipo más cercano.
González accede a charlar con El Observador pero llega una llamada de la gerencia del canal. Está prohibido filmar y sacar fotos adentro del estudio, en el patio interno o en cualquier lugar dentro de la empresa. “Vamos a la vereda”, dice el director de Cifra, sin vueltas.
“En casa de herrero, cuchillo de palo”, comenta después. Dice que es “de los indecisos feroces”, define su voto siempre muy al final. “Me considero verdaderamente independiente, no tengo presiones de camisetas ni sufrimiento ni nada. Es una decisión muy simple, pero, como es simple, la postergo para el final”.
Vasco cabeza dura
La voz de Fabiana Cantilo cantando Costumbres argentinas es lo primero que se escucha al atravesar la puerta de Equipos Consultores, en bulevar Artigas y Maldonado.
Esta versión de un clásico de los Abuelos de la Nada tapa un poco –pero no mucho– el barullo que viene del fondo. El ruido es del call center, una pequeña sala donde 12 personas hacen llamadas telefónicas al azar. En todo el día deben realizar 1.000 llamadas válidas, que complementan el trabajo de los 116 encuestadores.
A la hora 13, Zuasnabar –algo así como el director de orquesta en Equipos– recibe a El Observador vistiendo bermudas, camisa y con cierta tensión en el rostro. Invita a pasar a la sala de reuniones, pero unos segundos después abre la puerta una chica que resulta ser una movilera de canal 10 y lo reclama para una nota en vivo.
Con algo de resignación, el director de Equipos baja las escaleras. “El vivo es el vivo”, justifica una empleada de la consultora.
Luego Zuasnabar explica que siempre vota en Minas porque es una cuestión de identidad. “Hago estas locuras porque nací en Minas, tengo a mi familia en Minas y además soy vasco cabeza dura”, dice.
Agrega que a esta hora ya atendió una decena de consultas de políticos y periodistas que llaman a curiosear. “Pero el grueso de las consultas viene al final de la tarde”.
En la valija del auto, estacionado en la esquina, Zuasnabar guarda el traje que se pondrá más tarde. Porque él –igual que González y Oscar Bottinelli– también es una de las estrellas de la noche.
Es la jornada en la que consolidan –o no– el prestigio con el que trabajan durante cinco años