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El grado inversor y las políticas expansivas tanto en los países desarrollados como por parte de las autoridades de Brasil obligaron al Banco Central uruguayo a tomar medidas para evitar una excesiva apreciación del peso.

La disposición más significativa no vino por el lado del control de capitales, cuyo efecto aislado es difícil de anticipar dada la coyuntura económica actual, sino por el restablecimiento de una medida ya conocida: la posibilidad de que los inversores adquieran deuda pública con sus dólares, sin necesidad de pasar por el mercado de cambios.

A principio de julio las autoridades habían quitado la posibilidad de integrar las compras de deuda con billetes verdes debido a que generaba un encarecimiento importante de la política monetaria y, con un dólar que ya superaba los $ 22, no parecía necesario.

Pero a los pocos días cayó la noticia del grado inversor de Moody´s y eso renovó el entusiasmo de los inversores externos en la deuda doméstica uruguaya.

La marcha atrás del Central es acertada. La apreciación del peso desde mediados de julio no estuvo alineada con el comportamiento de las principales monedas de referencia. No solo por el grado inversor sino porque la política monetaria contractiva que mantiene Uruguay no es compatible con una moneda competitiva en un escenario en el cual sus principales socios comerciales se esfuerzan por reactivar sus economías con tasas bajas e inyección de dinero.

Uruguay no puede seguir ese mismo camino. En primer lugar, porque los niveles de inflación aún 1,5 puntos porcentuales por encima del rango objetivo -de entre 4% y 6%-, imposibilitan una reducción de las tasas de referencia. Pero, en segundo lugar, porque la economía uruguaya no necesita tasas más bajas. Si bien las principales variables macroeconómicas dan cuenta de una desaceleración en los distintos rubros de actividad, ese menor crecimiento es aún significativo.

El riesgo de una caída de la actividad en el corto plazo es muy reducido como para seguir agrandando la brecha entre la inflación efectiva y el rango objetivo.

Por eso es que vamos a seguir viendo cómo el Banco Central seguirá buscando caminos alternativos -como fueron la suba de los encajes marginales, la integración en dólares y los controles de capitales-, para apuntalar la cotización del dólar sin afectar los precios al consumo.

Bueno sería que contara con la ayuda del Ministerio de Economía y el Poder Ejecutivo con un recorte del gasto y pautas más rígidas de ajustes salariales. Sin embargo, las posibilidades de que eso suceda son muy limitadas.
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