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Sbaraglia ha estado vinculado con la actuación desde su más tierna infancia. A los 16 años debutó en el cine con la recordada La noche de los lápices. Ha participado en medio centenar de películas y ganado premios nacionales e internacionales tanto en cine como en televisión y ha tenido también una destacada trayectoria en teatro.

Ahora está en Montevideo rodando una serie de televisión de HBO para América Latina, encabezando un elenco de actores argentinos, brasileños y uruguayos. El actor argentino interpreta a Arenas, El hipnotizador que da título a la serie, basada en el libro de historietas guionado por el autor argentino Pablo de Santis. Serán ocho capítulos de una hora. El rodaje finalizará en octubre y la serie se estrenará en algún momento el año que viene.

El actor habla con pasión del proyecto, de volver a filmar en Montevideo, de la relación con los directores brasileños Alex Gabassi y José Eduardo Belmonte y de las particularidades de trabajar en un entorno multicultural en una serie hablada en español, portugués y hasta portuñol.

“Es la primera vez que estoy tanto tiempo acá. Habíamos filmado Plata quemada, pero fueron dos o tres semanas, en 1999. Y habíamos hecho, también, unos días, para Besos en la frente, con China. A mí me parece una ciudad hermosa. Es un lugar perfecto para esta serie porque tiene muchos lugares que están muy bien conservados. Sigue teniendo toda una atmósfera que venía muy bien para lo que se necesitaba”, dice.

Sbaraglia se refiere a que la serie está ambientada, aunque no se hace explícito, en los cuarentas, a pesar de que la estética, por momentos onírica, se permite ciertos anacronismos.

Cuenta que le propusieron el proyecto en un momento de mucho trabajo, con una agenda muy complicada. No quiso ni siquiera leer el guión. Pero insistieron, así que lo leyó: “Hice mucho esfuerzo para que no me gustara, pero me gustó tanto que no me quedó otra. Era muy interesante, muy lindo todo lo que me proponían. No me imaginaba la aventura de hablar en portugués. Y no me parecía que tuviesen tiempo suficiente para poder hacerlo pero finalmente terminó siendo que cada uno habla su idioma”.

Esa fue la solución que se encontró y es uno de los riesgos que decidió correr la producción. Otros desafíos tienen que ver con lo estético: “Es una historia que es ficción y que tiene mucho de fantástico. Que linda todo el tiempo con el mundo de los sueños. Que usa recursos de los sueños y de las pesadillas, que se meten de alguna manera en la realidad. Está entre lo realista y lo fantástico, a la manera de David Lynch”.

Sbaraglia destaca la labor de los directores y el espíritu de HBO: “Tanto Alex Gabassi como Jose Alberto Belmonte están muy implicados. Es un proyecto muy autoral. Están haciendo su película. HBO no se mete en las decisiones artísticas que toman los directores. Es una serie bastante arriesgada, muy oscura, es dark. Se banca eso y se apuesta a eso”, enfatiza.

El papel de Sbaraglia es el de un tipo que tiene un gran talento para la hipnosis pero que cae en un duelo con un colega que, de alguna manera, simboliza el mal, y es condenado al insominio eterno. Abandona su mundo y su gente y se dedica a realizar números de hipnosis en teatros pequeños. El actor tuvo que hacer una preparación especial: “Me tuve que formar, investigar. Tuve muchas reuniones con una persona que se dedica a eso. Me sirvió mucho. Me dio cosas muy determinadas que usé en la práctica: cuestiones muy orgánicas, en relación a la observación del otro, la respiración. Porque si no, se puede caer fácilmente en una cosa estereotipada (sobreactúa): un hipnotizador que tiene unos ojos profundos. Me da la sensación de que Arenas es todo lo contrario. Se parece más a un profesor, a un científico, a un tipo que no tiene nada de espectacularidad en lo que hace. Es muy concreto”.

Sbaraglia cuenta que Chico Diaz, el actor brasileño que interpreta a su antagonista, Darek, eligió el camino de la espectacularidad teatral, lo que los enfrenta también hasta en las técnicas elegidas.

Lo que cautivó a Sbaraglia y por eso se decidió a abrirle un espacio en su agenda a la serie, es el personaje y su historia. “La serie se despega de la hipnosis en términos realistas y va más allá. Es una excusa para contar la historia de un personaje que está tratando de juntar un rompecabezas, al que se le perdieron las piezas. En alguna medida todos los pacientes que va teniendo, son casos que le van iluminando algo de su propia oscuridad”

Sbaraglia habla, además, de un compromiso creativo de todo ese equipo tan heterogéneo: “Nosotros estamos trabajando doce horas por día, desde hace dos meses. Hay mucho esfuerzo. Para que salga bien hay que ponerle mucho huevo, mucha garra. Porque no es fácil. No tenemos seis meses. Uno se va acomodando y tratando de encontrar el equilibrio para hacerlo con el corazón. Y eso es lo que está pasando. Hay mucho compromiso artístico, de parte de todos. Y es muy lindo eso”.

Y en ese clima de trabajo duro, intenso, para una serie que quiere tener continuidad (“Espero que para la próxima temporada mi portugués haya mejorado mucho”), ¿qué responsabilidad tiene Sbaraglia como la estrella del equipo?

“Mi responsabilidad es hacer bien mi trabajo, lo mejor posible. Bueno, puedo sugerir, puedo ver; yo veo casi todo el material que se está haciendo. Y puedo opinar. Se me está dando un lugar de mucha importancia. Pero todo está determinado al trabajo que hagan los directores. En ese sentido estamos en sus manos”.

Y Sbaraglia cree que eso debe ser así: “Es una orquesta y uno es parte de esa gran orquesta, y podés ser un gran primer violín pero también hay otros instrumentos y el que dirige es el director”.

Montevideo es el escenario donde tocará esa orquesta, y Sbaraglia dice que tiene un gran lucimiento: “Ponés la cámara y hacés una pintura: es impresionante, con esos edificios de fines del siglo XIX y principios del XX. Montevideo tiene mucha majestuosidad”.

La idea es que se luzca por varias temporadas.

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