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En su primer acto masivo de campaña realizado el 24 de enero en el balneario San Luis, en Canelones, el por entonces precandidato oficialista, Tabaré Vázquez, prometió alcanzar un presupuesto educativo equivalente al 6% del Producto Interno Bruto (PIB), una reivindicación histórica de la izquierda. Pero como parte de la estrategia electoral, su discurso comenzó a moderarse con el correr de la campaña para acercarse al electorado de centro.

Ahora, en el último tirón, esa estrategia gradual continuará su curso y el tono conciliador ganará los mensajes de la fórmula del Frente Amplio (FA) pero, sobre todo, el de Vázquez, quien sabe que deberá medir cada una de sus palabras.

Pasaron nueve meses del arranque de la carrera electoral y el escenario político es distinto al imaginado en enero. Vázquez partió como claro favorito pero enfrentó una campaña con mayor dificultad de la prevista, donde entre otras cosas cambió de rival sobre la marcha tras el triunfo en la interna blanca de Luis Lacalle Pou y luego enfrentó la caída de la intención de voto del oficialismo al 39% en agosto según la consultora Equipos.

Aunque en cada uno de sus actos el candidato aseguraba un triunfo en primera vuelta con mayoría parlamentaria –y con eso insistió hasta el final–, el FA enfrentará desde hoy lunes un nuevo escenario, donde además deberá conquistar votantes sin raíces tradicionales frenteamplistas.

En la fórmula oficialista advierten que deben ir en busca de los votantes batllistas como electores claves para obtener el triunfo, dijeron a El Observador allegados a los candidatos.

El reto también estará en captar al electorado del Partido Independiente y a los radicales de izquierda que se abrieron del FA en la primera vuelta (ver recuadro).

En cuanto a los estilos, Vázquez evitará el choque y buscará construir un mensaje unitario y de diálogo. En sus actos de cierre de campaña, la fórmula insistió en mostrar la bandera uruguaya.

En busca de votos
Mientras el blanco Lacalle Pou buscará tejer una alianza con Pedro Bordaberry para captar al grueso de votantes colorados, en el FA confían en sumar electores a través de la figura del candidato –que ya fue presidente– y con el fortalecimiento del mensaje presentado hasta ahora del oficialismo como una opción política que da certezas.

En el comando de Vázquez advierten que la negociación entre Lacalle Pou y Bordaberry incluirá puntos programáticos, lo que alterará las propuestas iniciales de cada candidato. En ese sentido apuntan a que eso genere disconformidad en algunos votantes, sobre todo colorados.

“Si vamos a un balotaje entre Tabaré Vázquez y Luis Lacalle Pou no se si en el programa que termine negociado entre el Partido Colorado y el Partido Nacional van a pesar más las propuestas que está haciendo Bordaberry o las de Lacalle. Entonces en realidad es una incertidumbre”, había dicho el 17 de octubre en entrevista con El Observador el candidato del FA, Raúl Sendic.

Los allegados a Vázquez también señalan que los actuales líderes blancos y colorados representan al ala de su partido más alejada de la izquierda, y esperan captar votos para el balotaje de batllistas y wilsonistas que no estén alineados con Lacalle Pou y Bordaberry.

Ese mensaje ya lo empezó a construir el candidato en el último tramo previo a la primera vuelta, donde en los discursos de cierre de campaña en los distintos departamentos mencionó la posibilidad de buscar acuerdos con batllistas y wilsonistas y alentó a sus militantes a que vayan a buscar a esos electores.

“En las recorridas muchos me decían: yo soy batllista pero voto al FA. Es que ganamos confianza”, dijo Vázquez el miércoles 22 en Canelones durante su penúltimo acto antes de la primera vuelta.

Además Vázquez buscará a otros votantes colorados. En la entrevista que mantuvo el martes 21 con El Observador TV, destacó la receptividad hacia propuestas de Bordaberry, como la de alcanzar los 200 días de clase, e ignoró a Lacalle Pou.

Para esos electores, Vázquez reforzará la idea de su figura como un candidato que da certezas.

Dos modelos
Más allá de evitar la confrontación sistemática, en sus últimos discursos el candidato buscó la polarización de las candidaturas al distanciarse de Lacalle Pou. Ese también será un recurso utilizado por la izquierda, que insisitirá en que el FA da garantías, y presentará a su adversario como una incertidubmbre.

“Vamos a tener antes nosotros dos posibilidades para votar: una de ellas es el camino de las certezas, de la confianza, saber que llega una fuerza política por tercera vez al gobierno para cumplir con lo que se compromete. El otro camino es la opción del por si acaso, de la incertidumbre, del si será”, dijo Vázquez en Canelones enm su penúltimo acto, frase que repitió el jueves en el multitudinario cierre en Montevideo. “Tenemos mucho para ganar con los gobiernos del FA. Y mucho para perder si es que, y esto no va a pasar, no gana el FA”, remató.

En el comando de Vázquez esperan que ese distanciamiento de Lacalle Pou refuerce el apoyo de batllistas, independientes y también de la izquierda radical, como votantes claves para asegurar el triunfo oficialista.

(Producción: Gonzalo Charquero)

Temas:

Decisión 2014

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