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El 52º Festival Internacional de Cine de San Sebastián cerró este sábado sus puertas con la entrega al director iraní Bahman Ghobadi de la Concha de Oro a la mejor película por "Turtles can fly (Las tortugas también vuelan)" durante la gala de clausura.

"Turtles can fly (Las tortugas también vuelan)", que figuraba como una de las máximas favoritas, denuncia los horrores de la guerra en los niños a través de un campo de refugiados del Kurdistán iraquí, donde los niños sobreviven vendiendo minas antipersonales que ellos mismos recogen, poco antes del ataque estadounidense a Irak.

"Quiero brindar este premio a todos los niños, a todos los kurdos del mundo, al cine y al pueblo iraní. Espero que este premio sirva para que se vea más el cine de Irán", añadió el cineasta, que rodó con niños realmente afectados por los horrores de la guerra.

Los horrores de la guerra y el trauma que causa en los que se ven envuelto en ella forman parte también de la película de la cineasta danesa Susanne Bier "Brothers", cuyo protagonista masculino, Ulrich Thomsen, recibió la Concha de Plata al mejor actor de manos de la actriz italiana, Laura Morante.

El Premio Especial del Jurado otorgado a la película de Serbia y Montenegro "Sueño de una noche de invierno", del realizador Goran Paskaljevic fue entregado por la cineasta Yamina Benguigui.

El guionista Gay Hibbert también tuvo un recuerdo, pero esta vez para todas las víctimas del terrorismo al recoger el premio al mejor guión por "Omagh", que co-escribió con Paul Greengrass.

"Aunque los medios presenten los actos terroristas, tenemos que recordar que las familias siguen sufriendo mucho después que nosotros hayamos desaparecidos de escena", afirmó Hibbert tras recibir el premio de manos de la productora española Marta Esteban.

(AFP)

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