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Y Pedro Bordaberry quemó las naves. Ya jugado a disputarle el segundo lugar en las encuestas al nacionalista Luis Lacalle Pou, el candidato presidencial colorado parece haber dejado bien claro que no le dejará pasar ni una a su adversario. Y lo hará aunque lo acusen de estar trabajando, inconscientemente, para que el frenteamplista Tabaré Vázquez haga caudal de las diferencias entre los postulantes de los partidos tradicionales.

Días atrás, Bordaberry aprovechó que Lacalle Pou mencionó la posibilidad de descongestionar las cárceles para endilgarle la intención de liberar presos, al igual que lo hizo el exministro del Interior frenteamplista, José Díaz. También defendió con vehemencia la ley de 8 horas para los peones rurales cuando Lacalle Pou se mostró titubeante frente al tema, y lo cuestionó por haberlo dejado solo en la defensa del sí a la baja de la edad de imputabilidad.

Ayer en el semanario Búsqueda se conoció un episodio que empujó a la relación entre Bordaberry y Lacalle a su peor momento y causó inevitables expresiones de alegría de los frenteamplistas ante el choque entre el blanco y el colorado.
Según informó el semanario, Lacalle Pou llamó el jueves 4 de setiembre a Germán Coutinho, compañero de fórmula de Bordaberry, para exigirle que el candidato presidencial colorado dejara de lado las críticas hacia sus propuestas en materia de seguridad pública; a cambio, el Partido Nacional los apoyaría con los votos necesarios para aprobar en la Junta Departamental de Salto la creación de un fideicomiso para cobrar deudas a entes del Estado por más de 600 millones de pesos.

Citando fuentes coloradas, la publicación informó que Coutinho puso el hecho en conocimiento de Bordaberry y que este comentó: “Me conocés, no me dejo extorsionar. Y menos con estas cosas”.
Ayer, tanto Bordaberry como Coutinho ratificaron la información. “Es cierto y no hay manipulación alguna. Miremos para adelante lo que paso paso, para adelante están las Casas !!!”, escribió Coutinho en su tuiter.

Lacalle Pou negó que eso hubiera ocurrido: “Yo no cambio paz por votos. No tengo registros de la conversación con Germán pero doy la cara como lo he hecho siempre. Esto no forma parte de una transacción política, quien me conoce sabe que no es así. Es una ofensa, este tipo de nivel y acusación hay que dirimirlo en otros ámbitos”, señaló Lacalle Pou en El Espectador.

Poco más tarde, Bordaberry consideró que lo ocurrido es “un episodio menor”, y dijo que este tipo de hechos “no impiden que en el futuro blancos y colorados puedan llegar a acuerdos”.
Pero, menor o no, el episodio fue recibido como una buena noticia por parte de la dirigencia del Frente Amplio.
“¿Ustedes creen que ambos contendientes, Lacalle y Bordaberry, pueden gobernar juntos?”, preguntó en su cuenta de twitter el dirigente del Frente Liber Seregni, Esteban Valenti.
“No haría ninguna interferencia en el conflicto Lacalle - Bordanerry, que se cocinen en su propia salsa”, agregó el exsubsecretario de Salud y dirigente del Partido Por la Victoria del Pueblo (PVP),Miguel Fernandez Galeano.

El secretario de comunicación del Partido Socialista, Marcelo Visconti, no se privó de ironizar.
“¿Ya esta el video desde La Tahona pidiendo perdón por la alegría? La extorsion es positiva, porque era para votar a favor del préstamo”, dijo.
Algunos nacionalistas también utilizaron las redes sociales pero para criticar directamente a Bordaberry.
“Qué poquito lo de PedroBordaberry, no? Lo que se hereda no se roba”, dijo el dirigente de la juventud de la lista 404, Diego Rodríguez Salomón.
“Lamento decir esto que puede herir la sensibilidad de muchos amigos. Algunos dirigentes del Partido Colorado parecen empecinados en que gane Vázquez”, sostuvo el exministro de Transporte del gobierno blanco, Juan Carlos Raffo.

Aunque todas las partes hablaron de “extorsión”, esa figura del Código Penal no parece la más adecuada para aplicarle a la conversación que supuestamente ocurrió entre Lacalle Pou y Coutinho. Según el Código, comete extorsión el que “con violencias o amenazas, obligare a alguno a hacer, tolerar o dejar de hacer algo contra su propio derecho, para procurarse a sí mismo o para procurar a otro un provecho injusto, en daño del agredido o de un tercero”. Pero, se sabe, no será el Código Penal sino los votantes los que finalmente diriman este pleito entre aquellos que aspiran a enfrentarse con Tabaré Vázquez en una segunda vuelta electoral.

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