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Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

Mientras la soja y otros granos en Chicago sienten el efecto negativo de la política comercial estadounidense, en el mercado local se espera que haya margen para terminar con la cosecha de soja y evitar más demora en la siembra de cultivos de invierno.

En los últimos días la soja volvió al terreno negativo luego del rebote de la semana anterior. Fue muy brevé la tregua entre China y Estados Unidos por la que se dejaba de lado la imposición de tarifas recíprocas. Esta semana el gobierno estadounidense informó que seguirá adelante con la posible imposición de tarifas a las importaciones de productos chinos para bajar el elevado déficit comercial con ese país.

A esto se sumó este jueves la confirmación de Washington sobre que aplicará aranceles a la importación de acero y aluminio desde la Unión Europea, incluyendo también las de México y Canadá, sus socios en el Nafta.

Con la tregua acordada con Beijing, regresaron las compras chinas de soja estadounidense, a lo que se sumó el efecto del paro de camioneros en Brasil que limitó los embarques desde ese país. Sin embargo, volvió la preocupación y el mercado de soja en Chicago retrocedió.

Al margen de la guerra comercial y de lo que sucede en Brasil, el inicio de los cultivos en Estados Unidos han sido positivos. En el caso de la soja, el avance de siembra hasta el domingo pasado era de 77%, superando ampliamente el promedio de los últimos cinco años para esa fecha.

En el mercado local se intentó avanzar lo más posible antes del regreso el miércoles de las lluvia, tanto en la cosecha de soja como en la siembra de invierno. Se necesitaba que ingresara más soja a las plantas con menor nivel de dañado, algo que sucedió parcialmente.

Los premios respecto a Chicago se fueron moderando muy lentamente, en la medida que la operativa sigue enfocada en cumplir con los negocios de exportación ya pactados y cubriendo las faltantes de los productores.

Esto se da en un contexto de primas también firmes en Argentina, lo que marca valores en ambos países por encima de lo que paga el mercado internacional.

En la medida que se vaya mezclando en las plantas y cerrando la cosecha, se tendrá una idea del volumen final y si queda saldo como para hacer algunas ventas más al exterior, aunque eso sería limitado. Se habla sobre posibles ventas de soja con mayor nivel de dañado para la industria aceitera argentina, aunque hay que ver si los precios permiten cerrar negocios.

Para los cultivos de invierno las señales de precios –especialmente en cebada– siguen siendo positivas y lo que complica es el clima que demora la siembra.

El contrato diciembre de trigo Chicago –que es la referencia para la cebada en Uruguay– llegó a superar los US$ 212 por tonelada, aunque se ubicaba ayer jueves entre US$ 206 y US$ 207 por tonelada.

Se espera que no regresen las lluvias la semana que viene y que haya espacio para avanzar con la siembra de invierno, con fecha límite superada para la colza. En trigo se ajustan las decisiones en base a ciclos más cortos para implantar en la primera mitad de junio.
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