Al igual que la mayoría de los líderes chinos, Li Keqiang tuvo que armarse de paciencia cuando escalaba las filas del Partido Comunista. Ahora, después de 30 años, el hombre que asumió el cargo de Primer Ministro de China hace dos semanas no puede darse el lujo de perder tiempo. El país más poblado y la segunda mayor economía del mundo está pidiendo a gritos una reforma y lograrlo depende de Li.
El hombre que deberá reformar la economía china
En su país y fuera de él esperan del premier Li Keqiang cambios audaces como un repliegue del omnipresente Estado y un plan de privatizaciones