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Por Vicente Cano (*)


No sorprende que en algún momento BMW haya estado a punto de renegar de este pequeño "huevo sobre ruedas", que además ni siquiera es una creación de la propia compañía; lo cierto es que este año que se celebran los 50 años de su lanzamiento, el fabricante bávaro decidió rendir tributo al coche con que logró desatascar sus cadenas de montaje tras la Segunda Guerra Mundial y que fue el ícono de la movilidad durante la posguerra.

Peculiar y creativo.

Un acuerdo de licencia con el constructor italiano permitió a BMW iniciar la fabricación del Isetta en 1955, eso sí, con algunas significativas mejoras, como la instalación de faros en la parte superior de la puerta o una nueva cubierta para el motor. El Isetta sigue siendo, después de medio siglo, un vehículo llamativo y original, sobre todo por su puerta frontal que se abre hacia fuera y que proporcionaba a los usuarios una entrada más espaciosa que la ofrecida por las berlinas de la época.

Más aún que eso, las prestaciones del Isetta resultan sorprendentes todavía hoy, ya que lograba alcanzar los 85km/h, con consumo de 3,8 litros cada 100 km y conseguía superar pendientes de hasta el 32%.

La forma de huevo que tiene el Isetta no fue el resultado de un intento por revolucionar el diseño, sino más bien la imposición de una época en la que escaseaban los materiales y se intentaba reducir al máximo el peso de aquellos coches propulsados por motores de motocicleta. En algunos modelos de Isetta el aprovechamiento del espacio llevó a configurar los asientos en tándem o incluso espalda contra espalda.

Aún así, pronto la demanda excedió la capacidad de producción, que en 1955 fue de 12.911 unidades, el tiempo de espera hasta que se hacía entrega del vehículo pronto pasó del mes. El Isetta pronto comenzó a exportarse a otros países, con algunas mejoras como las denominadas "mejoras a prueba de climas tropicales", que en realidad eran una protección contra hongos y termitas, hay que tener en cuenta que, ante la carencia de materiales de la época, era habitual emplear en los coches contrachapados de madera.

(* El Mundo, especial para El Observador)

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