ver más

Una vez que concluyó el segundo debate entre los presidenciables brasileños Dilma Rousseff y Aécio Neves, el diario brasileño Folha publicó un análisis realizado por Paulo Sergio de Camargo, especialista en lenguaje corporal, quien constató que “muchas veces los candidatos no lograron disimular la rabia”.

Según su análisis, la petista logró controlar mejor sus expresiones de malestar ante las preguntas incómodas de su interlocutor, algo en lo que a veces falla, pero aún así no logró eliminar ese gesto. También valoró como positivos los “gestos de adaptación” (entrelazar los dedos, cruzarse de brazos, apoyar la mano en el mentón) de la mandataria, que intentó con ellos aplacar su tensión.

Después del debate, cuando concedía una entrevista en vivo, Rousseff sufrió una caída de su presión arterial que no pasó a mayores.

De su lado, Neves consiguió captar mejor la atención de las cámaras y mostrarse cercano a los televidentes. Sin embargo, cuando se le preguntó por su familia se puso nervioso y no lo pudo disimular.

Seguí leyendo