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Siendo muy honestos, la estupenda novela de Arturo Pérez Reverte La reina del sur tiene todos los ingredientes de un clásico teleteatro: niña nacida en la pobreza más absoluta que va creciendo y en ese proceso se transforma en una hermosísima mujer, al mismo tiempo que un trágico amor le marca la vida y oficia de su bautismo de fuego en el mundo de la criminalidad y narcotráfico. A partir de allí, sólo resta crecer hasta transformarse en la reina del título, reina del narcotráfico instalada en México pero con las manos metidas en el mundo entero. Al mismo tiempo crecen también sus enemigos y todos los días pueden ser el último de su vida.

De todas formas, no deja de ser llamativa la cesión de derechos que Pérez Reverte –o su agente– hiciera en beneficio de la serie que se estrenara recientemente en nuestro país, más precisamente en Monte Carlo Televisión.

La Reina del Sur es una coproducción colombiana, estadounidense y española protagonizada por Kate Del Castillo, que en sus primeras mediciones ha indicado ser un éxito tremendo, no sólo en Canal 4, sino en los 70 países donde fue vendida su exhibición.

¿Por qué llamativo? Porque suena raro ver el nombre de Pérez Reverte, un furioso combatiente del mundo cultural, bastante visceral frente a la cultura chatarra que en definitiva es esta telenovela, asociado a un proyecto de estas características.

Pero este razonamiento no es lapidario. La cosa puede entenderse un poco más si repasamos la lista de adaptaciones del trabajo del escritor español al cine y la TV, y descubrimos en ese proceso que, cuando ha tenido suerte, el resultado ha sido apenas aceptable y que al parecer el cartaginés no decide el destino de sus libros con la misma fuerza con la que escribe. Aquí, un repaso película a película.

Cuestión de esgrima
La primera vez que el séptimo arte se fijó en un trabajo del escritor fue en una de sus mejores novelas. Aunque su nombre aparente una clásica historia de aventuras, El maestro de esgrima –editada originalmente en 1988 y segunda novela del autor– es una intriga política enmarcada en el Madrid de 1868, cuando el esgrima ya estaba en desuso y el honor que implica esta disciplina marcaba su decadencia.

En 1992, el director Pedro Olea trasladó casi literalmente el libro en un filme homónimo que, si bien no es malo, tiene algunas fallas de ritmo y alguna actuación olvidable. De todas formas, es de las pocas adaptaciones de Pérez Reverte que logró hacer coincidir público –tuvo un éxito moderado– y crítica, amén de conseguir 11 nominaciones a los premios Goya al año siguiente de su estreno: ganó 3 de ellos, incluido el de Mejor Guión Adaptado.
Olvidable

Pérez Reverte cambió de idioma en su segunda adaptación y cedió su novela La tabla de Flandes, publicada en 1990, para esta coproducción entre España, Francia y Reino Unido. Sorprende que una novela tan buena como La tabla… se vea convertida en Undercover, un thriller típico de Hollywood de 1995 en el que Hollywood no está involucrado, cuya única virtud es la de mostrar a la preciosa Kate Beckinsale en el papel de Julia, una joven restauradora de arte que encuentra una intriga escondida en una pintura flamenca. A pesar de que por momentos el espíritu original de la obra amenaza filtrarse en esta adaptación, termina por ser un filme mediocre y olvidable.

Recuperar el honor
El novelista regresó a España y compuso junto al director Enrique Urbizo este filme a la usanza de Graham Greene y Carol Reed en películas como El tercer hombre: Novela y guión se fueron escribiendo al unísono. El trabajo resultante fue la simpática Una cuestión de honor.
Más menor aún fue su adaptación cinematográfica que, pese a contar con grandes actuaciones de Sancho Gracia, el peruano Jorge Perugorría y Amara Carmona, pasó completamente desapercibida.
La poderosa, concreta y dura Territorio comanche, una novela basada en sus tiempos como corresponsal, tuvo una adaptación cinematográfica más afortunada.

Se hubiera agradecido quizá algo más de producción, pero el director Gerardo Herrero hace lo que puede con lo que tiene y la pareja protagónica –dos periodistas en plena guerra de Bosnia– Imanol Arias y Carmelo Gómez, dejan todo de sí. Apenas si se lamenta la inclusión de Cecilia Dopazo, que sobreactúa como la peor Cecilia Roth pero bueno, todo no se puede tener.

Una nueva entrada
Para el momento en que se anunció que el maestro Roman Polanski tomaba la novela de 1993 El Club Dumas para convertirla en película y con protagónico de Johnny Depp nada menos, sólo se podían esperar los mejores resultados. Pues fue todo lo contrario. Polanski, un gran director de resultados originales, destrozó completamente la novela original para entregar en cambio un filme aburrido, soso y con uno de los finales más absurdos de los últimos años. No contento con eso, nos regaló la inclusión de su “musa” Emmanuelle Seigner que, como casi todo lo que ha filmado, merecería desaparecer. A pesar de las críticas que lo destrozaron ferozmente, el filme tuvo un buen desempeño en taquilla.

La hora de Alatriste
Y aquí llegamos al patinazo mayor, no tanto por el resultado final del filme de Agustín Díaz Yánez –que tiene sus buenos momentos y a un genial Viggo Mortensen en el protagónico– sino por la intención.

La saga Alatriste, seis libros hasta el momento y contando, es uno de los mayores logros como escritor de Pérez Reverte, quien reconstruye el siglo de oro español y lo colma de intrigas palaciegas, aventuras de capa y espada, traiciones, amores y un variadísimo etcétera. Material suficiente como para armar una saga y dejarla ir triunfando entrega a entrega.En cambio, se comprimió en largas dos horas, que sin embargo no alcanzan para nada, las cinco novelas escritas hasta ese momento.

El resultado fue un filme bastante incomprensible para todo aquel que no hubiera leído el material original. Con todo, tuvo un respetable éxito de público –aunque la crítica la destrozó impiadosamente– y múltiples nominaciones a los Goya, de los que se quedó con tres en rubros técnicos.

La carta esférica
En 2007, una nueva producción española intentó adaptar su mejor novela hasta la fecha, publicada en el año 2000.

La búsqueda de un tesoro en la conversión del clásico relato de aventuras que toma cosas de obras como Moby Dick hasta de personajes como Tintin, se convierte en un thriller moderno y vibrante. Una vez más, Carmelo Gómez da vida a un personaje revertiano y se acompaña por un elenco internacional: Aitana Sánchez-Gijón, Dario Grandinetti y Enrico Lo Verso.

La dirección de Imanol Uribe carece completamente de ritmo, de fuerza, y a la hora de resolver el filme se desinfla como un globo pinchado. Curiosamente, su única nominación a los premios Goya correspondientes fue la de Mejor Guión Adaptado.
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