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"Llegué”, parece decir Kim Schmitz, más conocido como Kimble o Kim Dotcom, nombre que se cambió legalmente hace algún tiempo, mientras apunta con una mano a la cámara y con otra a una playmate que viaja en su avión mostrando la revista para la que posó desnudo.

Esa sensación sentirían muchos de los emprendedores en redes sociales e internet y otros nerds, aspirantes o no, al ver a este alemán viviendo la vida loca, a costa de Megaupload, el sitio que le dio millones y millones de dólares gracias al intercambio de archivos comprimidos por el que pasaban películas, discos, videojuegos y muchos otros contenidos vinculables al derecho de autor.

Derecho en el que el FBI se amparó la semana pasada para –además de adosarle luego otros cargos– detenerlo a él y a sus compañeros de proyecto.

El sitio web de Megaupload, vinculado como refugio de contenido a sitios muy populares de series en streaming por fuera de la ley como Cuevana o la española Series Yonkis, fue liquidado por los “feds” y ya no funciona, lo que deja a sitios similares como Rapidshare o Zshare a la espera de lo que pueda pasar con ellos. Porque es bastante más que una multa y la caída del sitio: Kim y los suyos enfrentan cargos que los podrían quedar entre cinco y 10 años en la cárcel.

Pero, ¿qué hemos sabido durante este fin de semana sobre el excéntrico Kim Dotcom? Se puede empezar por el final. El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que al momento de ser descubierto y ver a la Policía que llegaba para detenerlo en Auckland, Nueva Zelanda –donde tiene su mansión–, Dotcom activó las cerraduras electrónicas.

Tras neutralizarlas, los agentes tuvieron que buscarlo hasta que lo hallaron dentro de una especie de habitación del pánico en la que estaba encerrado, portando lo que parecía una escopeta de caños recortados, según ha declarado Wormald.

Así se cortaba una historia de mucho lujo: helicópteros, mujeres bonitas, cinco millones de dólares en vehículos como un Cadillac, un Mini Cooper o un coche Mercedes Benz CLK DTM (solo hay 180 autos como este en el mundo), todos con matrículas customizadas con nombres tan sugestivos como Hacker, Mafia o God. Por supuesto que el jet privado en el que se sacó la foto con la chica de Playboy también era suyo, así como varios helicópteros.

No es la primera vez que va preso: según algunos sitios que reseñan su perfil, en 1994 fue cercado por policías en su casa por realizar fraudes con tarjetas de crédito. En este tipo de cuestiones tiene también un currículum más que profundo: una vez redujo a cero el crédito bancario del entonces primer ministro alemán Helmut Kohl.

En 2003 se dio otra de sus jugadas maestras: compró en US$ 370 millones el sitio LetsBuyIt.com, que estaba arruinado. Anunció que le cargaría una inversión de US$50 millones para relanzarlo, lo que hizo subir sus acciones. Los inversores confiaron, elevando el valor de la empresa en 300%. Rápidamente lo vendió y se quedó con el excedente.

En 2005 empezó lo bueno con Megaupload. En total se calcula que hizo US$ 175 millones e hizo perder unos US$ 500 millones a la industria discográfica, básicamente el motivo por el cual ahora lo tienen preso y quieren que pague. Hasta el momento lo ha hecho con lo que le encontraron en su mansión –llamada, por supuesto, Dotcom mansion–: 38 millones de euros entre efectivo y algunas cuentas. Lo que se dice un vuelto.
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