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El adolescente que asesinó de un balazo en la cabeza a un almacenero del Cerro declaró ante la Justicia que no quiso matar al hombre de 50 años y que el tiro se le escapó. Pero luego confesó el crimen y admitió que entró al comercio con el arma gatillada.

Según dijeron a El Observador fuentes del caso, los dos adolescentes, de 16 y 17 años, que este jueves fueron procesados, afirmaron que luego de cometer el asesinato se fueron a una cantina "a tomar algo".

A pedido del fiscal Gilberto Rodríguez Olivar, el juez Allen Denby dispuso este jueves el encierro de los adolescentes en un hogar del INAU por el delito de homicidio muy especialmente agravado.

Si bien los menores no tenían antecedentes, el adolescente que disparó manifestó al juez que tenía "miedo" por su seguridad en el centro de encierro al que iba a ser enviado. Ese temor es para la Justicia la prueba de que se trata de delincuentes con experiencia.

Además, dijeron las fuentes, que los adolescentes relataron los hechos con frialdad y que no les importó disparar el arma frente a tres niños de 4, 6 y 12 años. Los hijos de la pareja del almacenero estaban en la habitación donde le dispararon ya que vivían allí mismo.

El juez Denby dispuso también la reconstrucción del homicidio para fines de junio.

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