Sea como fuere, la política uruguaya no sería la misma sin el Partido Nacional.
El tema tiene también actualidad en la polémica dada en las últimas semanas, a partir de los dichos del senador Jorge Larrañaga, quien dio a entender que la oposición no está preparada para ser gobierno.
Abrir las puertas
El último presidente blanco, Luis Alberto Lacalle Herrera, considera que las victorias de su partido a lo largo de la historia se dieron cuando abrieron las puertas a personas de distintos pelos políticos, y eso debería hacerse ahora para poder vencer bajo el esquema de la segunda vuelta (balotaje). "El Partido Nacional triunfa en 1958, 1962 y 1989 porque abre sus puertas a la adhesión de ciudadanos de distintos orígenes políticos, es cuando es más Partido Nacional que blanco. Ese es su destino actualmente, en virtud de la legislación electoral que lleva a segunda vuelta", comentó a El Observador el expresidente nacionalista (1990-1995).
El nieto de Luis Alberto de Herrera (que integró el gobierno colegiado del 59), repasó algunos de los motivos por los cuales los blancos tuvieron más de 90 años fuera del poder en el pasado. "Los años de permanencia del Partido Colorado en el poder tienen diversa explicación, durante el siglo XIX, desde 1865, por la intervención extranjera y los gobiernos de partido de Luis Batlle y José Herrera y Obes. Incluyo el militarismo que fue de raíz colorada. Durante el siglo XX hay diferentes etapas. Hasta que hay voto secreto y elección directa, por apañamiento de las leyes electorales que no admiten la representación proporcional en el Poder Legislativo, que es quien elige al presidente. Desde 1922 con imperfecciones pero con garantías, los colorados ganan por 3.000 votos en ese año; por 1.500 en el 26; y por 15.000 en el 30. Podemos concluir que la influencia de estar en el poder potencia al Partido Colorado de manera decisiva", relató Lacalle Herrera.
Las observaciones de Lacalle fueron mencionadas de alguna forma por el historiador Daniel Corbo.
"Las tres presidencias blancas de siglo XIX fueron derrocadas por insurrecciones armas y la intervención extranjera. La pregunta entonces no es por qué fue gobierno pocas veces sino, cómo pudo sobrevivir 180 años habiendo estado fuera del poder", dijo a El Observador.
Para el diputado blanco Gustavo Penadés los nacionalistas también son responsables por aceptar los "relatos", tanto de colorados como desde hace algunas décadas de los frenteamplistas.
"Nosotros también en esto tenemos responsabilidades que no debemos de rehuir, las divisiones partidarias y a veces aceptar el lugar que el relato colorado Batllista y ahora frentista nos ha intentado ubicar a hecho lo suyo, por ejemplo partido de lo rural, clasista, que no supo gobernar, alejado de Montevideo, han sido relatos y hechos que en su momento han hecho lo suyo para alejarnos del triunfo. La propuesta en muchos momentos ha sido deformada o mal interpretada o mal explicada por parte de nosotros, también ha sido lo suyo. Pero somos el partido político que cumpliendo 180 años sigue siendo el más policlasista y liberal, y el que más cambios profundos ha introducido a la sociedad en los últimos 30 años", dijo a El Observador.
Hipótesis y divisiones
El doctor en ciencia política Adolfo Garcé entiende que son varios los motivos que explican la ausencia de gobiernos blancos en la historia uruguaya. "La potencia política de los colorados, en general, y los méritos del batllismo en particular", dijo a El Observador en primer término. Luego ubicó la división de los blancos en 1933, cuando el ala más conservadora de los blancos apoyó el golpe de Estado de Gabriel Terra, y generó una división de 25 años en el Partido Nacional.
"Los colorados han tenido tantas divisiones internas como los blancos. Pero suelen superarlas más fácilmente", aseguró Garcé.
"Los blancos tienen una aproximación más pasional y emotiva a la política que los colorados. Comparado con los nacionalistas, los colorados parecen más racionales y con mayor sentido estratégico.
El politólogo comentó luego a El Observador que las diferencias entre las principales tradiciones nacionalistas (herrerismo y nacionalismo independiente) se alojan en un plano "más profundo" que las del Partido Colorado y sus corrientes batllistas y anti batllistas.
"En el Partido Nacional se enfrentan modos de concebir la política: pragmáticos versus principistas. Ambas tradiciones miran la política desde lugares distintos aunque puedan coincidir sin tanta dificultad, por ejemplo, en el plano programático", dijo Garcé.
En la suma de razones para explicar el fenómeno de los blancos en la historia de la política uruguaya, el docente de ciencia política Romeo Pérez Antón dijo a El Observador, que además de las cuestiones históricas se debe tener claro que el Partido Nacional compite ahora contra una coalición de partidos, como es el Frente Amplio, lo cual considera "desigual" (ver en línea).
Esa pasión y emotividad de la que hablaba Garcé puede encontrarse en las palabras del diputado blanco Jorge Gandini, quien dijo a El Observador sentir orgullo por ser parte de una "maravilla" del sistema de partidos.
"Es una maravilla del sistema y del Partido Nacional, poder soportar todo ese tiempo desde la oposición, seguir construyendo y aportando. Es una de las cosas que nos hace sentir orgulloso del Partido Nacional, es una fortaleza e identidad, porque va más allá del poder. El partido está preparado para las distintas etapas, y tiene un rol como partido político más allá de las cuotas de poder", comentó el legislador.
Gandini admitió la existencia de disputas entre los blancos, pero dijo que diferencias hay en todos los partidos. "El tema es cómo se manejan", apuntó. "Partidos grandes y estables como los nuestros, tienen que tener corrientes diferentes, si no, no son grandes", concluyó.
"La lucha de un partido contra una coalición es desigual"
El docente de Ciencias Políticas, Romeo Pérez Antón brindó su punto de vista sobre el tema
¿Cómo se explica que el Partido Nacional tenga la vitalidad que tiene cuando fue gobierno muy pocos años de sus 180 años de vida?
Es correcto decir que ha estado muy poco tiempo en el gobierno, pero debe tenerse en cuenta que un partido político puede ser muy influyente sin ocupar cargos de gobierno. Por ejemplo si es protagónico en instancias de elaboración o cambios constitucionales, y creo que el Partido Nacional innegablemente ha sido protagónico, junto con el Partido Colorado. En su momento los nacionalistas eran mayoría, pero no había voto universal ni elecciones limpias. De 1872 en adelante, el gobierno es coparticipativo, incluyendo los cargos legislativos y ejecutivos. En esa época el Partido Nacional cogobierna, aunque en la mayor parte del tiempo hasta 1958 va a ser mayoritario en los cargos ejecutivos el Partido Colorado. Pero no va a estar ausente el Partido Nacional. Cuando gana las elecciones de 1958, el Partido Nacional tiene experiencia de gobierno, aunque el anterior de mayoría blanca había terminado en 1865. Pero había habido participación del partido blanco en gestiones de gobierno reiteradamente entre 1865 y 1958.
Pero los nacionalistas no consideran que fueron gobiernos blancos
Es verdad, pero hubo participación en el gobierno. Como no van a ser gobiernos puramente blancos desde 1959 al 63, porque también hay coparticipación. Entonces la afirmación de que el Partido Colorado ha ocupado cargos ejecutivos durante más tiempo que el partido blanco es correcta, pero hay que fijarle el alcance.
De todas formas en la historia política uruguaya se asocia al Partido Nacional más afuera que dentro del gobierno
Bueno, entonces cabe la pregunta de ¿cómo pudo sobrevivir con tanta vitalidad un partido que ha estado más tiempo fuera que dentro de los cargos ejecutivos? Para responderla hay que tener en cuenta que un partido puede nutrirse de ocupar cargos de gobierno, o de tener sus sustentos en la sociedad civil. Es decir, en lo que no es el Estado y los cargos propiamente gubernativos del Estado. El partido blanco tiene raíces muy hondas en la sociedad civil. El Colorado las ha tenido más bien en lo estatal.
¿Entonces observa alguna explicación de funcionamiento, de origen o de algún tipo para explicar la escasez de gobiernos blancos en la historia?
De origen no, porque el origen del partido blanco, más incluso que el del Colorado se encuentra en el gobierno. Cuando se formaliza el partido blanco, el partido blanco estaba en el gobierno y Manuel Oribe era el presidente de la República. ¿Qué pasa? El Partido Colorado tiene una concepción del desarrollo y progreso centrada en la acción estatal. En cambio el blanco tiene una concepción del desarrollo y del progreso que confía en la actividad del Estado, pero también en una robusta sociedad civil, en toda la trama, tanto en educación, cultura, tradiciones.
Se refiere a lo que ha conquistado el Frente Amplio en los últimos años
Sí, claro. El Frente Amplio ha desarrollado sustentos sociales fuertes, y últimamente prevalece en los cargos de gobierno. Pero fíjese que el crecimiento del Frente Amplio parece haber afectado mucho más al Partido Colorado que al Partido Nacional. ¿Por qué? Porque el colorado se sustenta más en los cargos del Estado, que ha perdido, que el Partido Nacional. Entonces el Frente afecta más las bases de los colorados que de los blancos. De hecho hay analistas que afirman que el Frente ha venido a sustituir las concepciones típicamente coloradas.
¿Por qué cree que los blancos muestran más fuerza en la disputa interna que en lo nacional?
Algo de eso parece haber ocurrido en los últimos 15 años. La elección interna de los blancos genera mayor participación que en los otros dos partidos. De todas formas los blancos han salido segundos, por lo tanto da la impresión que el hecho de que tenga las primarias más competitivas le da también buena salud para las elecciones definitivas, aunque no las ha ganado en los últimos años.
¿Usted no ve otra razón que explique el fenómeno?
La lucha por la Presidencia de la República del Partido Nacional es desigual, porque es de un partido contra una coalición, porque el Frente Amplio está formado por varios grupos y movimientos. Entonces es difícil que un partido le gane a una coalición. No digo que sea imposible, pero no es fácil.