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María se levanta a las 8 de la mañana. Mientras prepara el desayuno para sus hijos va a prender la computadora. Ya tiene agendadas sus tareas para hoy. Hará la mitad antes de llevarlos a la escuela, y el resto cuando regrese. Es que trabaja para una importante empresa de datos que le dio la posibilidad de desempeñarse desde su hogar y así poder conciliar su vida personal con la laboral. A cambio, cumple objetivos semanales y mensuales que le fija la compañía.

Esta es la nueva modalidad de teletrabajo, que está de moda en los países desarrollados y que ahora está dando tímidamente sus primeros pasos en Uruguay.

A diferencia del teletrabajo más tradicional, donde la persona trabaja como free lance, principalmente para el exterior, y factura a través de una unipersonal, en la nueva modalidad el empleado mantiene una relación de dependencia con la empresa (que sigue haciendo sus aportes al Banco de Previsión Social), pero en vez de estar en la oficina trabaja desde su hogar.

Por el momento es aplicada por muy pocas empresas en Uruguay. Surgió para retener a los empleados talentosos que, por motivos personales o familiares, no pueden estar una jornada entera fuera de sus casas, como mujeres embarazadas o con niños a cargo. Se trata de personas que habían pensando dejar de trabajar pero que ahora encontraron una alternativa.

Si bien por el momento son muy pocas las firmas locales que empezaron a incursionar en este nuevo esquema laboral, aseguran que los beneficios, que se empiezan a notar en el largo plazo, valen la pena.

VENTAJAS POR TODOS LADOS

El teletrabajo dependiente genera beneficios tanto para el trabajador como para la empresa.

El estudio Rueda Abadi Pereira (RAP) asesora desde hace dos años a dos empresas uruguayas en la puesta en la implementación de esta modalidad. La responsable del Departamento de Gestión Humana de RAP, la psicóloga Marianela Ferreira, explicó a Café & Negocios que el empleado “gana motivación porque puede conciliar el trabajo con su vida personal, y también ahorra tiempo y dinero porque ya no necesita trasladarse a la oficina”.

La empresa, en tanto, disminuye los costos fijos en sus instalaciones –en computadoras y electricidad– al tiempo que registra menos ausentismo de su personal y mayor productividad. “Según lo que pudimos corroborar, la persona no solo falta menos, sino que una que vez que aprende a organizarse, hacen en seis horas lo que antes hacía en ocho”, señaló Ferreira. La psicóloga recordó que las compañías trabajan sobre la base del cumplimiento de objetivos semanales y mensuales. “Por eso lo importante es que cumpla y no cuanto tiempo le dedica”.

Ferreira explicó que no todas las personas están preparadas para el teletrabajo. “El elegido debe tener un perfil psicológico que le permita autoregularse, ser capaz de articular el trabajo con la vida familiar sin tener un jefe directo presente”, explicó. La profesional aclaró que estas capacidades se pueden desarrollar. (Ver nota aparte).
La persona también tiene que ser capaz de manejar algunos aspectos negativos que tiene esta modalidad como la falta de socialización que genera estar lejos de la oficina.

“Deben poder trabajar desde sus casas sin sentirse mal por eso”, dijo Ferreira quien aclaró que este tipo de teletrabajo debe ir acompañado de una política de la empresa para mantener integrado al empleado.
Por otra parte, no todas las actividades de una empresa se pueden realizar mediante el teletrabajo. Mundialmente, las tareas compatibles con esta modalidad son las vinculadas a la tecnología, y dentro de esta área las que tienen que ver con el ingreso de datos online.

EXPERIENCIAS URUGUAYAS

En Uruguay, una de las pioneras en este tipo de teletrabajo fue Clearing de Informes. La compañía tomó el ejemplo de su par de Argentina (llamada Veraz) que lleva adelante está práctica con muy buenos resultados.

La empresa empezó en el 2008 y le tomó dos años capacitar a las primeras dos teletrabajadoras, quienes fueron testeadas para preservar la seguridad de la información, según recordó la gerente de RRHH, Alejandra Baldomir.

“Teníamos que asegurarnos que trabajaban en un ambiente seguro y que la productividad no iba a bajar”, precisó la ejecutiva. Y el resultado fue excelente. La profesional destacó que las empleadas no solo aumentaron su productividad, sino que el ausentismo bajó a cero.

La compañía decidió incursionar en el teletrabajo porque sus trabajadoras “se tomaban licencias muy extensas y una vez que tenían hijos se les complicaba poder alternar el cuidado de los niños y el trabajo”. Con el teletrabajo la empresa logró revertir esa situación y ahora evalúa extender esta experiencia a otros trabajadores. Empezó con dos y actualmente tiene cinco.

No obstante, Baldomir advirtió que los resultados de esta inversión se ven a largo plazo. “A los trabajadores les lleva entre tres y seis meses adaptarse, pero una vez que lo hacen, trabajan cuatro horas, pero rinden ocho”, precisó.

Otra de las situaciones que se da en Uruguay, es lo que sucede en empresas como IBM, donde los trabajadores tienen la posibilidad de trabajar un día a la semana desde sus hogares.

La líder de Diversidad para Latinoamérica del área de RRHH de IBM, Verónica Abella, contó a Café & Negocios que la empresa comprobó que “los empleados necesitan espacio para equilibrar su vida personal con la profesional”, por eso la empresa brinda mayor flexibilidad, a cambio de que el empleado cumpla con sus metas.

Abella advirtió que el avance de la tecnología ha hecho que teniendo una computadora y un teléfono, “el empleado tenga todo lo necesario para trabajar desde su casa como si estuviera en la oficina”.

Café & Negocios consultó otras empresas uruguayas sobre esta nueva modalidad. El gerente general de Pronto!, Martín Guerra, dijo que le parece una práctica poco viable para su negocio dado que en su empresa más del 75% del personal trabaja de cara al público.

Por su parte, el gerente de RRHH de Edenred, Pablo Yaffé, dijo que también lo ve poco viable para su compañía, dado que la mayoría del material sigue siendo en papel. “Quizá cuando tengamos más soporte digital lo podemos estudiar; por ahora no está en nuestros planes”, apuntó.

LA LEY SIGUE EN EL DEBE

Las pocas empresas que incursionan en el teletrabajo dependiente señalaron que se necesita una regulación específica para esta práctica, que actualmente no existe.

Así lo reconoció a Café & Negocios el director de Empleo del Ministerio de Trabajo, Eduardo Pereyra, quien advirtió que lo más difícil de esta modalidad es controlarla, porque la persona trabaja desde la intimidad de su casa.

“Esto nos preocupa. Por eso tenemos que trabajar en un nuevo marco legal que hoy no tenemo s”, afirmó
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