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El nuevo Museo Nacional de Historia Natural tendrá espacio para exponer hasta el esqueleto de dinosaurio

Las obras en la excárcel de Miguelete avanzan para abrir una primera etapa el 18 de Julio

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07 de junio de 2018 a las 20:50

Desde el cierre de su antigua sede dentro del Teatro Solís, hace 18 años, el Museo Nacional de Historia Natural no abre al público. Finalmente el primer museo del país –que celebró hace unos meses los 180 años y jamás tuvo un edificio propio– contará con sus nuevas salas de exposición.

A pesar de no recibir visitas el museo siguió trabajando en la preservación e investigación. De hecho, sus investigadores descubrieron, en 2015, que en su acervo estaba el cráneo del roedor más grande del mundo, un ejemplar extinto del tamaño de un automóvil, que adquirió el nombre Josepho Artigasia Monesi. El hallazgo tuvo repercusión mundial con la publicación en prestigiosas revistas científicas.

El Museo Nacional de Historia Natural fue la primera institución científica del país y fue pionera en el mundo. Abrió en 1838, mucho antes que el National History Museum de Londres (1881) y el American Museum of Natural History de Nueva York (1869).

Ahora están avanzadas las obras en lo que era el área administrativa de la excárcel de Miguelete, más recientemente Centro de Diseño Industrial, y a partir del próximo 18 de Julio, Museo Nacional de Historia Natural. En una de las alas del edificio funciona el Espacio de Arte Contemporáneo (EAC).

Se inaugurarán allí tres salas expositivas: una de evolución, otra de biodiversidad y otra más general al fondo con un rincón Ceibal con actividades lúdicas para niños.

La sala de la evolución comienza en la prehistoria y va hasta el presente. En ella se podrá ver a los especímenes de megafauna y su convivencia con los seres humanos.

En su acervo estaba el cráneo del roedor más grande del mundo, un ejemplar extinto del tamaño de un automóvil, que adquirió el nombre Josepho Artigasia Monesi.

El espacio dedicado a la biodiversidad contará con elementos animales y vegetales contextualizados en sus ecosistemas. Habrá, por ejemplo, representaciones de praderas, humedales, de mar, costa, dijo el director del museo Javier González.

También habrá un gran espacio dedicado a Ceibal con material didáctico.

Como era de esperar, estará expuesto el cráneo del roedor más grande del mundo, encontrado en Uruguay. Será una réplica y no se centrará la exhibición en la pieza sino que aparecerá contextualizado dentro del relato de la evolución.

En esta primera etapa de reinauguración, serán exhibidas entre 40 y 60 piezas aunque el Museo posee 400.000 ejemplares, entre botánica, paleontología y zoología. La mayor parte de este acervo se mudará a su nueva sede en el segundo semestre de 2019, cuando culmine la segunda etapa de obras.

Las primeras obras se concentran en la antigua área administrativa de la cárcel y llega hasta el panóptico desde donde salen los cuatro pabellones del edificio. Esta parte será inaugurada en julio. Uno de los pabellones será reacondicionado específicamente para preservar las colecciones. Este pabellón, de enorme tamaño y capacidad, abrirá en la segunda mitad del año que viene, según anunció la Dirección Nacional de Cultura. Allí funcionarán los laboratorios y gabinetes de preservación e investigación.

La mayor parte de este acervo se mudará a su nueva sede en el segundo semestre de 2019, cuando culmine la segunda etapa de obras.

Y en una tercera etapa, ya en 2020, está prevista la inauguración del segundo pabellón reacondicionado para el Museo, con tres pisos y un techo alto que permite imaginar un esqueleto de gran porte en exposición.

"Ahí sí podremos tener desde el esqueleto de una ballena hasta una reconstrucción de un dinosaurio. Lo que queramos", dijo González y afirmó que no se trata de un sueño irreal en Uruguay. "Lo tenemos presente, pero como es la tercera etapa y estamos hablando de 2020. No nos queremos saltear etapas", agregó.

Uno de los principales desafíos de la mudanza es la reforma que requieren estas áreas de la excárcel, cerrada en 1986, para convertirse en espacio museístico.

"No tiene declaratoria patrimonial, pero eso no nos exime de considerarlo como un bien valioso a la hora de intervenirlo", dijo el arquitecto Jorge Sierra, a cargo de las obras para la Dirección Nacional de Cultura. "Tiene una memoria y una antiguedad tal que requiere mucho respeto".

El proyecto cuenta con el apoyo económico del Ministerio de Economía y Finanzas que aportó 20 millones de pesos para su realización.


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