El otro Mundial
Inglaterra le pide a la FIFA que garantice la ciberseguridad antes de Rusia 2018
La federación inglesa de fútbol le ha expresado a la
FIFA su inquietud por la filtración de correspondencia confidencial relacionada con los procesos de antidopaje, la cual se cree que fue realizada por un grupo de hackers rusos, y ha solicitado garantías sobre las medidas de ciberseguridad que se implementarán antes de que se celebre el Mundial de fútbol de Rusia 2018.
Desde el año pasado, el grupo de hackers conocido como Fancy Bears ha revelado información médica confidencial de las calificaciones que han tenido algunos de los mejores atletas del mundo, entre ellos campeones de tenis, estrellas de la pista y gimnastas olímpicos, quienes han recibido exenciones para tomar medicamentos que suelen estar prohibidos según las regulaciones de
dopaje. En agosto, el grupo puso la mira en el fútbol y reveló los nombres de 25 jugadores a los que les dieron autorizaciones similares conocidas como "exenciones de uso terapéutico" para tomar sustancias que se consideran prohibidas durante el Mundial de 2010.
Sin embargo, incluso antes de la filtración –que también incluyó un correo que la directora de integridad de la Asociación de Fútbol de Inglaterra le envió a la FIFA– los ingleses habían reforzado su ciberseguridad para contrarrestar las crecientes amenazas de los hackers a nivel mundial, según dos personas que conocen los planes de la organización. Entre las precauciones que se espera que se implementen el próximo año en Rusia, se ordenará a los jugadores y al equipo técnico de Inglaterra que eviten utilizar redes inalámbricas públicas, así como las que se encuentren en los hoteles donde se hospede el equipo, según personas que están familiarizadas con los planes de la selección.
La Asociación de Fútbol (FA, por su sigla en inglés) se negó a comentar sobre la carta, aunque la FIFA confirmó su existencia.
"Podemos confirmar que la FA envió una carta a la FIFA relacionada con el ataque de Fancy Bears", afirmó un vocero de la FIFA. "En su respuesta, la FIFA ha informado a la FA que mantiene su compromiso de prevenir los ataques a la seguridad en general, y que respecto al ataque de Fancy Bears en particular está realizando una investigación del incidente para determinar si se vulneró la infraestructura de la federación".
En los mensajes burlones que revelaron los nombres de 25 jugadores el mes pasado, los hackers también aseguraron que hubo cientos de pruebas positivas de dopaje en el fútbol en 2015 y 2016, entre ellas cuatro en el Reino Unido relacionadas con el uso de drogas recreacionales como la cocaína y el éxtasis.
La Agencia Mundial Antidopaje señaló que sus servidores no habían sido vulnerados en el caso del fútbol, lo cual sugiere que la información que adquirieron los atacantes provenía de los sistemas de cómputo de la FIFA.
Durante la Copa del Mundo, los entrenadores guardan celosamente sus tácticas y los planes de selección del equipo durante el mes que dura el evento: suelen colocar vallas alrededor de los campos de entrenamiento para prevenir que se filtre esa información. Poco antes del partido inaugural de Francia en el Mundial de
Brasil en 2014, un dron voló sobre la sesión de entrenamiento, lo cual provocó que el entrenador expresara su preocupación por un posible espionaje.
En el Mundial de Rugby de 2015, los fotógrafos lograron capturar detalles de las tácticas de Australia, aprovechando que los miembros del personal no pudieron protegerlas durante los preparativos para el partido por el campeonato en contra de Nueva Zelanda.
La filtración original de Fancy Bears sobre los atletas internacionales surgió casi cuatro meses después de que The New York Times publicó la información relacionada con el director de antidopaje ruso que reveló que había dirigido durante años un programa de dopaje que involucró a los mejores atletas de Rusia (este directivo ocupó el cargo durante mucho tiempo). Las filtraciones también se perciben como respuestas a las federaciones deportivas que prohibieron que los atletas rusos participaran en los Juegos Olímpicos de Río en 2016.
Rusia ha negado que su gobierno esté detrás de los ataques. No obstante, las autoridades de justicia han determinado que se originaron en ese país, según la Agencia Mundial Antidopaje.
"Para efectos de la seguridad informática en general, la FIFA depende de la asesoría experta de terceros", aseguró el vocero de la federación. "Por esta razón, la FIFA no puede proporcionar ningún tipo de asesoría sobre la seguridad informática de terceros".