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Unión en Montevideo de blancos y colorados está en el CTI”, tituló El Observador en una nota publicada el 16 de setiembre de 2012. El artículo tenía que ver con las dificultades técnicas que supone una alianza extrapartidaria para ganarle al Frente Amplio en la capital y con los rechazos que generaba incluso dentro del Partido Nacional -fundamentalmente por parte del líder de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga- y en el Partido Colorado, en donde al senador José Amorín no lo seduce demasiado la solución.

Pero más allá de deseos y de opiniones de políticos, una encuesta realizada recientemente por la consultora Equipos da cuenta de que la propuesta no sólo permanece en terapia intensiva sino que el diagnóstico tiende a agravarse.
Este sondeo solicitado por el directorio blanco en diciembre pasado revela que la idea de conformar un “partido rosado” en la capital ronda, más que nada, en la cabeza de algunos dirigentes pero no ha prendido en la mayoría de los votantes.

“En términos gruesos, dentro del electorado tradicional un tercio manifiesta agrado por la iniciativa, un tercio manifiesta rechazo, y un tercio está expectante respecto al tema. El estudio muestra que, de iniciarse un camino de acuerdo político en esta dirección, es necesario derribar ciertas resistencias que hoy existen dentro del electorado tradicional que, por razones históricas, ideológicas, éticas o estratégicas, hoy preferiría que los partidos concurrieran a la elección por separado”, dice la encuesta de la empresa encabezada por Ignacio Zuasnabar.

Cuando se consultó al conjunto del electorado –es decir, incluyendo a los simpatizantes frenteamplistas– el rechazo al pacto blanqui-colorado fue mayoritaria. “En el electorado tradicional las opiniones están divididas. No parece una propuesta que resulte extremadamente atractiva para la mayoría, pero tampoco una idea extremadamente rechazada”, concluye el estudio.

Uno de los técnicos que realizaron la consulta dijo a El Observador que se demostró que “es falsa” la idea de que los votantes blancos y colorados “están dispuestos a hacer cualquier cosa” para ganarle al Frente Amplio.
“Muchos piensan incluso que es una estrategia desleal”, agregó el experto.

La posibilidad de generar una coalición capitalina que bajo un lema accidental juntara a blancos y colorados en las próximas elecciones departamentales del 2015 es impulsada con mayor fuerza por parte del líder colorado Pedro Bordaberry (Vamos Uruguay) y por dirigentes blancos como el expresidente Luis Alberto Lacalle y el senador Gustavo Penadés (Unidad Nacional)

“Es una idea de sano pragmatismo. Hay una necesidad de terminar con los gobiernos del Frente Amplio y un clamor de la gente”, declaró Lacalle. En el mismo sentido, Bordaberry opinó que ese camino es “muy viable”. “Primero Montevideo, luego vemos”, dijo el líder colorado invitando a los blancos a negociar. El expresidente Jorge Batlle también se subió a la propuesta. “Ha llegado la hora de votar juntos. El pueblo y los dirigentes políticos tienen que advertir más que nunca que hoy lo que está en cuestión no es la divisa, sino la Patria”, escribió en su cuenta de Facebook.

“Claudicante”.
Sin embargo, el rechazo al pacto también es fuerte dentro de los partidos tradicionales. “Se trata de un acto claudicante pensar que tenemos que presentarnos juntos. La suerte de la oposición no pasa por diluirnos sino por fortalecer las identidades. A nosotros nos corresponde defender la identidad de los blancos”, ha dicho Jorge Larrañaga.

Tampoco al diputado y postulante a la intendencia, Jorge Gandini (Alianza Nacional) es muy hincha de la propuesta aunque no se ha negado a tener conversaciones al respecto con dirigentes colorados.
En tanto, el senador Amorín (Propuesta Batllista) no le encuentra muchas razones al pacto y el senador blanco Jorge Saravia cree que es inconducente.

Por el lado del Frente Amplio, hay quienes consideran que una alianza de blancos y colorados puede ser un riesgo para la izquierda pero otros incluso celebran la posibilidad de un acuerdo de esas características.
Dicen que muchos frenteamplistas que en las últimas elecciones municipales vienen votando en blanco, volverían a las filas del oficialismo como forma de “reacción” al frente común pergeñado por sus adversarios. .
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