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Por estos días los funcionarios públicos argentinos están presentando sus declaraciones juradas de bienes y los datos, dados a conocer por los distintos medios de prensa de ese país, revelan aumentos insospechados y justificaciones a veces poco creíbles.

Uno de los casos más sorprendentes es el del ministro de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que en 2011 vio aumentar su patrimonio en un 91,5 %. Desde que asumió como funcionario hace ocho años, sus ganancias se multiplicaron por ocho, según Clarín.

Moreno no tiene casa propia y su auto es de 1997. Pero su sueldo creció 36% el año pasado y también sumó dinero con sus títulos públicos, algo que los opositores cuestionan porque creen que usó información privilegiada para decidir invertir en ese rubro. Pero su fortuna también le concede lugar a los más de US$ 54.000 que ganó el año pasado por la ferretería que regentea, un negocio que le aportó 25% de sus activos.

El ministro no es, de todas formas, el que se lleva la medalla por el aumento: la categoría es dominada por el titular de Defensa, Arturo Puricelli, que con 130 % se convirtió en el funcionario que más se enriqueció el año pasado, de acuerdo con Perfil.

El podio se completa con el titular de Salud, Juan Manzur, cuyos ahorros crecieron 51% gracias a la venta de una docena de inmuebles.

Una de las declaraciones juradas más polémicas, sin embargo, es la de Axel Kicillof, el joven viceministro de Economía. El ruido no fue tanto por la suma de sus bienes -con sus casi US$ 153.000 La Nación lo define como “uno de los más pobres del Gabinete”- sino porque tiene parte de sus ahorros en dólares, algo que la presidenta Cristina Fernández pidió expresamente que no se hiciera. El funcionario de 41 años también tiene propiedades y sueldos por ser docente, investigador y crítico literario.

Gangas en El Calafate

La presidenta tuvo un aumento de ingresos modesto, de 12% en un año. Pero el dato que más llamó la atención fue la herencia que le dejó su marido, Néstor Kirchner: más de US$ 7 millones. Eso corresponde al 50% de la herencia, porque la otra mitad le correspondió a sus hijos, Máximo y Florencia.

En lo que hace a propiedades, Cristina tiene 28: casas en Buenos Aires, Río Gallegos, El Calafate y Santa Cruz, además de los hoteles Alto Calafate y Los Sauces.

Pero la laureada en inmuebles no es ella sino su cuñada, Alicia Kirchner, que gracias a sus inversiones en propiedades aumentó sus bienes en 28 %. La ministra de Desarrollo Social le debe la mejora a la compra de dos terrenos en El Calafate a precio de ganga: US$ 1,4 el metro cuadrado. Sí, 6,5 pesos argentinos.

Las propiedades están ubicadas a dos cuadras de donde Néstor Kirchner había comprado hace años sus tierras a un precio igualmente tentador de 7,5 pesos argentinos por metro cuadrado.

Según Clarín, la casa de su hermana se erige “en uno de los terrenos fiscales obtenidos por su hija fiscal”. Se trata de Romina Mercado, la misma que fue designada para investigar las compras de terrenos por parte de kirchneristas a precios rematados.

El enriquecimiento, sin embargo, no es potestad exclusiva del oficialismo: del otro lado de la página se ubica Mauricio Macri, el líder del PRO y jefe de gobierno de Buenos Aires.

Empresario y de una familia con varias firmas, el político tuvo en 2011 un aumento patrimonial de 85 %. Un tercio de su fortuna de US$ 13 millones corresponde a sus acciones. En este caso, la explicación de la mejora no está en su actividad en el Estado porque su sueldo quedó congelado en 2007 y se lo dona entero a un comedor popular.
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