El papa Francisco sorprendió con la designación de 21 nuevos cardenales
De los 137 purpurados con derecho a voto que integrarán el colegio cardenalicio, el 72% de sus futuros integrantes habrá sido designado por Francisco
Luego de haber designado la semana pasada al arzobispo argentino y teólogo Víctor Manuel Fernández al frente del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el papa Francisco volvió a sorprender con el anuncio que nombrará 21 nuevos cardenales, de los cuales 18 son electores, es decir menores de 80 años y con derecho a voto en el próximo cónclave.
"Me alegra anunciarles que el próximo 30 de septiembre celebraré un Consistorio para la creación de nuevos cardenales", anunció el papa, tras su rezo semanal del Ángelus desde la ventana del Palacio Apostólico en la Plaza de San Pedro.
"Su procedencia expresa la universalidad de la Iglesia, que sigue proclamando el amor misericordioso de Dios a todos los hombres de la tierra", añadió el pontífice antes de leer ante los miles de fieles presentes la lista de la nueva camada de prelados que pasarán a ser sus máximos colaboradores.
Entre los nuevos cardenales se encuentran tres argentinos, un colombiano y un venezolano. Los argentinos son el mencionado Fernández; Ángel Sixto Rossi, arzobispo de Córdoba; y Luis Pascual Dri, confesor en el Santuario de Nuestra Señora de Pompeya, quien por superar los 80 años no podría participar en un eventual cónclave.
Entre los nuevos nombramientos figura también el arzobispo de Bogotá, el colombiano Luis José Rueda Aparicio; y el venezolano Diego Rafael Padrón Sánchez, arzobispo emérito de Cumaná; además de dos españoles: el nuevo arzobispo de Madrid, José Cobo Cano; y el rector mayor de los salesianos, Ángel Fernández Artime.
“La inserción de los nuevos cardenales en la diócesis de Roma, además, manifiesta el inseparable lazo entre la sede de Pedro y las Iglesias particulares difundidas en el mundo”, explicó Francisco.
Al margen de Fernández, de 60 años y el primer argentino que trae a Roma a un “ministerio” clave de la administración central de la Iglesia, Francisco le entregará los atributos cardenalicios a otros dos miembros de la curia romana: al prefecto del Dicasterio para los Obispos, el arzobispo estadounidense Robert Prevost, de 67 años; y al arzobispo italiano Claudio Gugerotti, prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales, también de 67 años.
Francisco, además, designó dos nuevos embajadores del Vaticano: el arzobispo suizo Emil Paul Tscherrig, que fue nuncio en la ciudad de Buenos Aires y actualmente es nuncio ante Italia, de 76 años; y el francés Christophe Pierre, nuncio en Estados Unidos, de 77.
Entre los pocos italianos de la tanda, el Papa decidió que fuera cardenal monseñor Pierbattista Pizzaballa, franciscano de 58 años a quien nombró en 2020 patriarca de Jerusalén y que desde hace años vive en Tierra Santa, una zona más que compleja del mundo.
Por otro lado, entre los europeos designó al monseñor polaco Grzegorz Rys, arzobispo de Łódź, de 59 años; a monseñor Américo Manuel Alves Agiar, obispo auxiliar de Lisboa; a monseñor François-Xavier Bustillo, obispo de Ajaccio, Córcega; y al recientemente nombrado arzobispo de Madrid, José Cobo Cano, de 57 años, cuyo predecesor, el cardenal Carlos Osoro Sierra cumplirá 79 años.
Sin ocultar su deseo de afianzar lazos con China, país con el que el Vaticano no mantiene relaciones diplomáticas, pero con quien selló un controvertido acuerdo para designar obispos, también le dará el birrete al arzobispo de Hong Kong, el jesuita Stephen Chow, de 63 años. Además de al malayo Sebastian Francis, obispo de Penang y desde 2017 presidente de la Conferencia de los obispos católicos de Malasia, Singapur y Brunei.
Como siempre el Papa, que plasmó en sus diez años de pontificado un colegio cardenalicio atento a las periferias del mundo, también sumó a tres prelados del continente africano: monseñor Stephen Brislin, arzobispo de Ciudad del Cabo, Sudáfrica; monseñor Stephen Ameyu Martin Mulla, arzobispo de Juba, Sudán del Sur, el país más joven del mundo, inmerso en una guerra civil y visitado este año por Francisco; y monseñor Protase Rugambwa, arzobispo coadjutor de Tabora, Tanzania.
“Recemos por los nuevos cardenales para que, confirmando su adhesión a Cristo, Sumo Sacerdote misericordioso y fiel, me ayuden en mi ministerio de obispo de Roma por el bien de todo el santo pueblo fiel de Dios”, pidió Jorge Bergoglio, de 86 años.
Antes del anuncio, el Colegio Cardenalicio tenía una total de 222 miembros, entre los cuales 121 eran electores. Cuando tenga lugar el consistorio, en vísperas del sínodo sobre sinodalidad, el número de electores habrá descendido a 119 porque dos electores creados por Benedicto XVI habrán alcanzado los ochenta años. Sin embargo, al sumarse los 18 cardenales electores anunciados, el papa Francisco tendrá un total de 137 purpurados habilitados a participar de una eventual elección de su sucesor.
Según estadísticas del Vaticano, en ese momento, de estos 137 cardenales electores, 99 -el 72%- habrán sido creados por Francisco, 29 por Benedicto XVI y 9 por san Juan Pablo II. Esto significa una verdadera revolución e internacionalización del colegio de cardenales electores, sobre todo si uno compara la situación con 2013, cuando Francisco fue electo papa.
(Con información de la agencia de noticias AFP)