El pecado de la buena gestión
Para el sindicato de maestros, la buena gestión y los buenos resultados no deben incidir en los salarios
A la ola de paros que agudizan el desbarranque de la educación pública, el sindicato de maestros acaba de agregarle la fantasiosa irrealidad de sostener que la buena gestión y los buenos resultados no deben incidir en los salarios. Elbia Pereira, secretaria general de la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM), rechazó la intención del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) de fijar la remuneración a los docentes según los resultados de su gestión y de las exigencias de las zonas en las que les toque desempeñarse. Pereira afirmó que “no es real” que los salarios estén “atados a productividad, ni al número de alumnos, ni a contextos geográficos”. Lo que no es real, porque ignora principios básicos de gestión eficiente, es que un maestro de alto rendimiento educativo o que trabaja en áreas difíciles gane lo mismo que otro menos competente y en una posición menos exigente.
Ingresos atados en parte a resultados es una de las muchas reformas necesarias que rondan al sistema desde hace años pero que los gobiernos anteriores no lograron implementar. Pero ante el atraso en que naufraga la enseñanza estatal, especialmente en Secundaria, la administración Vázquez parece dispuesta a sacar adelante cambios acordados por todo el sistema político pero frustrados hasta ahora. Las señales, sin embargo, no están aún claras del todo. En la reunión con autoridades ministeriales en que planteó su rechazo a que los mejores maestros ganen más, la FUM insistió en que el gobierno no incursione en la autonomía de ANEP y sus consejos en los diferentes niveles. El presidente del Codicen, Wilson Netto, aseguró que la autonomía será respetada. Pero, pocas semanas antes, el propio Netto había anunciado que ANEP se suma a “las grandes líneas políticas” impartidas por el Poder Ejecutivo, que conforman una intervención justificada para modernizar un sistema deteriorado, en gran parte, por la obstrucción de los sindicatos docentes a todo mejoramiento.
Los de Primaria, Secundaria y UTU ya se han plegado al paro general dispuesto por el PIT-CNT contra el gobierno para la semana próxima, para presionar sin esperanza con exigencias que el gobierno ya ha advertido que no podrán ser contempladas en el presupuesto austero que está confeccionando, bajo el peso de la difícil coyuntura económica actual. Los sindicatos docentes de Secundaria incluso estudian paros regionales y hasta una posible huelga general, pese a ser el área que peor funciona en la estructura pública. Durante la campaña electoral, el ahora presidente Tabaré Vázquez exigió un mínimo de 200 días anuales de clases y advirtió que estaba dispuesto a declarar a la educación como servicio esencial si esa meta estaba amenazada. Desde entonces, el vicepresidente Raúl Sendic y la titular del MEF, María Julia Muñoz, expresaron igual disposición a imponer la esencialidad.
Aunque es deseable no tener que recurrir a esa medida extrema para asegurar un servicio público, el gobierno está comprometido a utilizarla si persiste la distorsión que ya amenaza al año lectivo en el sector público. La forma de evitarlo es que los sindicatos docentes reconozcan la necesidad impostergable de reformas que mejoren los magros resultados actuales de la estructura educativa y opten por priorizar el futuro de los estudiantes y la situación del país, antes que intereses y reclamos que impiden a Uruguay salir del marasmo educativo en que se encuentra.