En los dos primeros siglos de nuestra era, Roma tuvo que afrontar un profundo abismo entre ricos y pobres. El poderoso imperio construido sobre la base del tributo alcanzó sus límites geográficos. Su economía generaba pocos bienes exportables. Los esclavos adquiridos con la conquista construían la mayoría de sus puentes, rutas y acueductos y asumían los empleos en la agricultura, la minería y la construcción. A medida que esta mano de obra más barata fue reemplazando a los ciudadanos romanos, gente ociosa, desocupada y hambrienta llenó la capital.
El peligro de vivir de pan y circo
La sociedad de EEUU se ha acostumbrado al desequilibrio comercial y a un exceso de tiempo dedicado al ocio; dos de los factores claves para la caída del imperio romano