El pragmatismo y el olfato político de la sobria canciller alemana Angela Merkel contribuyó sobremanera a que el sólido buque que capitaneó durante 12 años nunca encallara y avanzara a buen puerto, pruebas irrefutables de que nadie como ella tiene la pericia para conformar un nuevo gobierno, pese a que le esperan complejas y delicadas negociaciones por el retroceso electoral de las fuerzas en el poder y un avance inédito de una extrema derecha de corte nazi.
El péndulo de Merkel
La victoria para un cuarto período es un signo de que los alemanes optaron por la estabilidad que ofrece la "Madre Angela".