Las disputas entre los seguidores de The Beatles y The Rolling Stones nunca ha inspirado dudas. Siempre ahí, era el choque de dos grandes pasiones, de gustos e identidades que, aunque no fueran diametralmente opuestos, eran vividos así por los seguidores. Los encontronazos entre los miembros de ambas bandas, no obstante, sí fueron cuestionados por historiadores de música, especialmente John McMillian, quien planteó, tras una larga investigación, que aquello que se veía desde afuera podía ser sólo una llama atizada por la prensa y, al mismo tiempo, una estrategia de marketing alimentada por los sellos discográficos, que recurrían al enfrentamiento para atraer atención o darle un empujón a las ventas.
El poder detrás del marketing de la rivalidad
Keith Richards criticó el disco más aclamado de los Beatles, al tiempo que se prepara para un nuevo álbum y documental