La sensación de peso se fue incrementando hasta dejarlo en una casi perfecta inmovilidad, su pecho se contrajo hasta un volumen inverosímil y la sangre le martillaba en las sienes. Sintió que era aplastado contra su asiento por una mano gigante e invisible. Y en esos momentos, en medio del caleidoscopio de teclas luminosas y pantallas, recordó el último desayuno con su mujer, dos días atrás, en su casa de Houston.
El postergado retorno a la Luna
El trabajo de la NASA en los próximos años estará centrado básicamente en el desarrollo de misiones automáticas de reconocimiento, así como también en la exploración de los planetas del sistema solar