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La próxima semana la economía uruguaya recibirá señales muy importantes respecto al estado de ánimo inversor del sector ganadero. A diferencia de los últimos años, puede esperarse que los precios no suban. Una dosis de cautela que tiene varias lecturas, desde las incertidumbres preelectorales al cambio en el viento de la economía mundial.

Luego de un período inédito alcista que llevó a una suba persistente en el precio de los reproductores, en la Expo Prado esperamos una estabilización de las cotizaciones en dólares, tanto para vacunos como para ovinos, dando una señal de que futuros crecimientos en los precios, la producción y las exportaciones, serán más difíciles de lograr.

Claro que una estabilización de precios en dólares no sería un mal resultado si tomamos en cuenta que los dólares actuales valen 15% más que a comienzos de año.

Pero este dato tiene otro aspecto de interés: al comienzo de setiembre del año pasado el billete verde también había tenido un repunte, por lo cual en cierto sentido este también será un factor de estabilidad. Claro que en el último trimestre del año pasado el dólar se cayó y hoy no se espera que eso pase.

Será difícil que los precios de los reproductores sigan superando los niveles de años anteriores por otra razón fundamental: el precio de los terneros se ha estabilizado en niveles algo menores a los de un año atrás. Los productores están siendo cautos a la hora de comprar, y la oferta ya se sabe aumentará. La parición es muy abundante, la exportación en pie no está operando y así el mercado permanece calmo.

El kilo de ternero estuvo por encima de US$ 2,50 y ahora está por debajo de US$ 2,40 como promedio. La dotación ganadera es relativamente alta y subirá más. Por otra parte, la venta de ganado gordo está en un momento de baja extrema.

La faena de agosto fue la más baja desde setiembre de 2010 y para un mes de agosto fue la menor desde 2003 cuando los mercados recién se abrían. Un productor que no vende, generalmente también es un productor que no compra.

Pero tampoco cabe esperar una baja significativa. La demanda de toros estará porque la población de vacas de cría es récord y seguirá en aumento. La baja faena ocurre especialmente en vacas cuyo ingreso a frigoríficos ha bajado aún más que la de novillos. La faena de vacas de 2013 será la menor desde 2004, muy cerca de 900 mil animales. La faena de vacas en agosto fue la menor desde octubre de 2007.

Al mismo tiempo, el rodeo de vientres es récord, supera los cuatro millones y va en ascenso, y eso asegura un buen nivel de demanda. A precios algo mayores o algo menores, la ganadería tiene una fluidez comercial persistente tanto para el ganado gordo como para la reposición. El mercado interno sigue fuerte y pagando buenos precios y la exportación tiene diversos mercados disponibles.

Pero todos los precios van en camino a un ajuste. Los del ternero porque la oferta que está apareciendo en esta parición empezará a pesar sobre las cotizaciones en los próximos meses, una vez pasado el efecto pasturas que sostendrá las cotizaciones durante la primavera.

La compra de reproductores es una apuesta de largo plazo. Y en todos los escenarios de futuro la carne vacuna uruguaya será valiosa por diferenciada y por escasez de oferta desde exportadores clave.

La última semana los precios de exportación volvieron a situarse por encima de los US$ 4.000 luego de varias semanas en el entorno de US$ 3.500, como recordando que el valor del producto está ahí, más allá de los avatares del dólar, las lluvias y los compradores de terneros de Medio Oriente que no terminan de confirmar su presencia.

Pero una cosa es que la carne uruguaya haya logrado una diferenciación inédita y otra que pueda sostener cualquier tipo de diferencia respecto a Australia o Brasil.

Y en esos mercados es fundamental que se estabilice también la cotización del dólar. Ese parece ser el escenario más probable y así el kilo de carcasa tiene que volver a ubicarse por encima de US$ 3, de modo que aquí pueda sostenerse el precio de US$ 3,50 que fue el piso de los últimos dos años.

Con precios estabilizados, el desafío será sostener los 12 millones de vacunos que estarán pastando sobre los campos uruguayos en el invierno 2014. Y mantener la vocación de crecimiento exportador que el sector tiene históricamente pero que por el ascenso en los costos se ha visto cada vez más desafiado.

El Prado chino

Si algo permite sostener que los precios no pueden tener bajas pronunciadas a lo largo de la cadena cárnica, desde los cortes exportados a los reproductores vendidos, es la fuerte demanda desde China.

Las ventas mensuales de carne vacuna para el país asiático han saltado de 3.000 a 20.000 toneladas mensuales y en este año son el gran garante de la estabilidad y principal destino para la carne uruguaya. Las ventas en lo que va del año aumentaron 522% en valor y 455% en volumen. Es decir que se exporta más y a mejor precio. Es el destino clave para la salida de cortes del delantero pero cada vez incursiona más en cortes de alta calidad. Estabiliza porque compensa la baja demanda de Estados Unidos y la competencia que Brasil y Paraguay han ejercido sobre el mercado ruso.

Y además no solo sostiene a la carne vacuna. Se ha vuelto gradualmente fundamental para la carne ovina. En agosto fue el principal destino de las exportaciones, casi duplicando a Brasil y más que duplicando a la Unión Europea. Mientras que en agosto de 2012 no llegaba a 100 toneladas, este agosto superó las 600 toneladas. Y, como en carne vacuna, se trata de explorar dónde puede estar el techo para un mercado de 1.300 millones de personas que están descubriendo con fascinación el sabor de la carne uruguaya.

Con ese piso a su favor y un nivel de oferta muy bajo como último coletazo de la sequía de 2009/10, los precios no tienen mayor margen para el descenso. Pero con la brecha que suman ante Australia, tampoco pueden subir mucho. El precio de los terneros estará bajo presión a partir del otoño con un destete récord de 2,9 millones de cabezas, al que seguirá un registro menor pero igualmente alto, en el entorno de los 2,8 millones, en el destete de 2015, si las lluvias son normales.

Con una población vacuna estable en 12 millones de cabezas y una de ovinos en leve ascenso, a partir de 8,5 millones, cabe esperar precios moderados para las categorías de cría y los reproductores.

En el caso de los ovinos, a los que muchos no ven posibilidades de crecer, las dos semanas previas a la Expo Prado trajeron datos relevantes con una suba fuerte de la lana que vuelve a posicionar al rubro.

Y por el lado de los lácteos las inversiones quedan plenamente justificadas por precios muy firmes y un sistema de pago por sólidos que premia claramente a la inversión en genética.

Actualmente hay productores que cobran menos de $ 9 y otros que cobran más de $ 11 por litro remitido en base a la composición de la leche que envían. De modo que alguna baja que pueda darse en alguna raza será seguramente compensada por la firmeza de la genética lechera, lo que dará en suma un resultado global de estabilidad.

Una estabilidad que posibilitó el crecimiento y que permitirá que el sector siga creciendo en los próximos años. Al menos en tanto se le asegure al sector una condición mínima de estabilidad económica y política. Algo que seguramente se conversará en las reuniones que los representantes del gobierno tengan con la directiva de la ARU en otra de las actividades clásicas y relevantes de la exposición.

Trasciende al agro

Tras varios años de suba, es lógico que varios precios hagan una pausa. Porque uno es el funcionamiento del mundo con tasas de interés cero y gobiernos inyectando dinero y otro con la economía de Estados Unidos reactivada y la perspectiva de una tasa de interés en ascenso. El dólar más fuerte y el mayor costo de oportunidad de las inversiones es un fenómeno que seguramente empieza a influir en varios precios y puede hacerlo por varios años. La estabilidad de precios de las materias primas debería ser un hecho –en caso de que el clima sea normal– y a la misma deben seguir otras estabilidades de precios que tuvieron un fuerte ascenso en los últimos años. Es el caso de la construcción y el sector inmobiliario. Como suele suceder, queda planteada la pregunta de cómo se estabilizarán los costos. En el agro y fuera de él.

El antecedente

En las ventas de 2012 los machos Aberdeen Angus promediaron US$ 6.558 por cabeza, lo que significó una suba anual de 14%. Mayor fue el ascenso en las hembras –36%– que lograron un promedio de US$ 5.000 por cabeza. El promedio de los vacunos en el Prado 2012 fue US$ 5.224 por animal.

En ovinos, los Corriedale lograron un promedio de US$ 7.027 muy influenciado por un excepcional valor máximo. Y ese es otro factor que también juega. Puede suceder que la calidad genética de lo que sale a la venta sea tal que arrastre al promedio por fuera de las expectativas que suelen incorporarse a un precio promedio de reproductores. En cualquier caso si el precio de este año no supera al del año anterior no debe adjudicarse a una baja en las expectativas. Mucho menos luego del fuerte aumento de la lana en las dos últimas semanas.

Puede darse algún aumento en el promedio de ovinos. En 2012 promediaron US$ 1.747, lo que significó un descenso de 27% respecto al año anterior. Porque un año atrás la carne ovina venía en baja, mientras este año viene en suba.

Y pueden esperarse aumentos en precios vinculados al sector lechero. Los Holando subieron el año pasado y pueden seguir haciéndolo en virtud del muy buen momento de la lechería. Los Holando promediaron US$ 3.700 y los Jersey US$ 3.250. Estos últimos registraron un fuerte aumento de 48% respecto al año anterior.

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