Si no tienen pan que coman tortas”, dicen que dijo María Antonieta en Versalles mientras las multitudes bramaban enfurecidas por el desorbitante precio de las baguettes. Desconocer el contraste entre su realidad y la de la gente común le costó caro.
Si no tienen pan que coman tortas”, dicen que dijo María Antonieta en Versalles mientras las multitudes bramaban enfurecidas por el desorbitante precio de las baguettes. Desconocer el contraste entre su realidad y la de la gente común le costó caro.
El río Uruguay también separa dos situaciones radicalmente contrastantes. En Argentina, el otrora gigante regional del cultivo va por su segundo año consecutivo en el que quedará casi sin poder exportar, negado por vergüenza a importar y con un precio exorbitante para su pueblo.
Tiene las mejores tierras trigueras de América y tal vez del mundo. Tiene agricultores avezados por décadas de trabajar el oficio. Tiene un parque industrial de maquinaria propia y petróleo para generar su propio combustible. Y una historia de exportar trigo a los cinco continentes.
Pero hoy tiene el trigo más caro del mundo. Está empezando la cosecha que generará 12 millones de toneladas, dos millones más que el año pasado, pero lejos de las 15 a 17 millones que eran la norma productiva del país vecino. Y con un stock casi inexistente, los argentinos demorarán en exportar.
Del otro lado del río Uruguay, el David triguero tiene unas tierras de menor potencial para el cultivo, el combustible más caro del mundo y costos más altos de flete por problemas propios y por las trabas que Goliat pone al dragado del canal Martín García. Pero el precio del producto es el genuino. Y quien produce puede elegir en la más plena libertad a quien, cuánto y cómo vender. Y cobrar en dólares sin que ningún cepo le moleste en lo más mínimo.
Por vasos comunicantes, los precios son menores a los de Argentina, pero mayores a los que predominan en el resto del mundo. Porque Uruguay está rodeado de países desabastecidos. El cultivo en Paraguay ha sufrido por heladas a la floración. Brasil también, y es un importador inevitable del grano. Y sin la presencia de Argentina, su histórico abastecedor, los molinos brasileños deben comprar en Uruguay o fuera de la región.
En consecuencia, Uruguay tras sembrar medio millón de hectáreas de trigo exportará un volumen similar al de Argentina y lo hará más velozmente, seguramente ya a fines de noviembre, una vez que las primeras trillas avancen. Además exportará al mayor precio del mundo, a algo más de US$ 300 en Nueva Palmira contra US$ 260 en Kansas y US$ 240 en Chicago.
Es cierto, hay algo de azar climático en el mal año de los vecinos. Los mismos fríos que favorecieron al trigo uruguayo dañaron al de Brasil y Paraguay. Argentina tuvo una sequía importante. El trigo en Uruguay también enfrenta un último desafío este fin de semana con lluvias copiosas que amenazan perjudicar su calidad y volcar las plantas a punto de ser cosechadas.
Pero más allá de que los cultivos en la región ya están dañados y en Uruguay no, hay un proceso estructural de crecimiento del cereal. Si se mira la trayectoria de los últimos 10 años, la superficie triguera de Uruguay se ha triplicado, mientras la de Argentina disminuye. Sumando años de ausencia argentina en el mercado brasileño, Uruguay se va consolidando como proveedor de Brasil, enfrentando la competencia de EEUU que se ha vuelto el principal proveedor de los norteños (ver nota aparte).
El buen precio llega en un momento en el que el mundo está cada vez mejor abastecido de cereales. La producción mundial de trigo superará por primera vez los 700 millones de toneladas, el stock mundial se incrementará y el abastecimiento de los países árabes y de Asia está asegurado con exportaciones récord de India y un buen resultado del cultivo en Europa y la ex Unión Soviética.
Dicho de otro modo, de no ser por la crisis del trigo en Argentina el precio que recibirían los productores uruguayos estaría muy cerca de los US$ 240 por tonelada que se esperaban al momento de la siembra. Y con ese precio y los costos locales sería muy difícil que el cultivo fuera rentable.
Pero como la falta del trigo argentino es un factor recurrente en el comercio del Mercosur, este es un año clave para Uruguay que puede consolidar su posición como proveedor regional y fidelizar todo lo posible a los molinos brasileños. Es una oportunidad que ya estuvo presente el año pasado pero no puedo concretarse por problemas de calidad al producirse el ataque del temible hongo Fusarium que dañó irreversiblemente los cultivos a su floración. Es algo factible este año porque tras superar el temporal del fin de semana pasado el cultivo se encamina a un buen rendimiento y a una buena calidad. Ahora les queda superar la tormenta de este fin de semana que promete ser tan abundante en lluvias como la anterior.
Con un rendimiento en el entorno de los 3.300 kilos por hectárea promedio nacional, la producción de este ciclo se ubicaría en 1,65 millones de toneladas. Pero hay unas 400 mil toneladas en stock que también quedarán como saldo exportable seguramente mezcladas con la producción de este año.
Suben exportaciones
Una novedad que genera la menor competencia para el grano uruguayo es la consolidación de exportaciones nuevas. Es el caso de la harina, un producto no tradicional de colocación para Uruguay que lleva ya cuatro meses con colocaciones cercanas a las 5.000 toneladas mensuales, algo inédito. También en los últimos dos meses aumentaron marcadamente las colocaciones destinadas a Paraguay, que en setiembre y octubre ha comprado 45 mil toneladas por US$ 14 millones. Son inevitables las especulaciones respecto al destino de ese grano, que podría ser en parte a Paraguay, aunque también podría en parte terminar en algún comercio argentino.
En cualquier caso, la viabilidad del cultivo de invierno está asegurada este año por la peculiar situación de la región, que además permitirá que Uruguay ubique las 400 mil toneladas de trigo que quedaron del año pasado.
Y a lo anterior cabe agregar el récord de exportación de trigo destinado a Brasil que marcó el mes de setiembre cuando, según datos de Aduanas, alcanzaron a 113 mil toneladas, algo sin antecedentes en el mercado norteño.
El año 2013 cerrará con un volumen menor de exportaciones de trigo que en años anteriores. Luego de cuatro años de superar el millón de toneladas, las colocaciones de este año no superarán las 700 mil toneladas.
Pero el precio promedio pagado por el grano uruguayo este año será récord, posiblemente por encima de los US$ 320, y las ventas del año próximo volverán a superar el millón de toneladas. Si el temporal de este fin de semana lo permite, Uruguay se consolidará como exportador relevante de trigo. Al menos hasta que Argentina despierte.
Con Brasil en la mira
Según Leandro Pierbattisti, asesor de la Federación de Acopiadores, con cruzamiento de datos de exportaciones hasta el 17 de octubre de 2013 (datos correspondientes a la cosecha 2012/2013), Estados Unidos exportó a Brasil 2,7 millones de toneladas de trigo. Argentina quedó un poco más abajo: 2,5 millones de toneladas, mientras que Uruguay está lejos de ese volumen colocando 275 mil toneladas.
La apertura del mercado brasileño al trigo de fuera del Mercosur con arancel cero ha significado un daño importante a los productores uruguayos. Diez días atrás el trigo se pagaba US$ 330 puesto en Nueva Palmira. Tras anunciar Brasil la apertura de un nuevo cupo de 600 mil toneladas de trigo estadounidense el precio cayó a US$ 315 por tonelada. En los últimos dos meses del año se espera que aumente la afluencia de trigo tanto estadounidense como uruguayo a los molinos brasileños.
La cosecha en Uruguay empezará algo más tarde de lo previsto dado lo frío de la primavera que ha frenado la maduración de los cultivos. Pero a partir del 15 de noviembre el ingreso del trigo a acopios se acelerará y la salida a Brasil será importante si la calidad permite mejorar la del castigado trigo brasileño. Así el cultivo concretaría su revancha luego de un mal 2012 por problemas de calidad y bajo rendimiento.
La agricultura uruguaya puede terminar bien el 2013 y con las lluvias caídas encara positivamente el comienzo de la zafra de verano 2014.