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El changüí llega a su fin. Hoy es el día 99 del gobierno de José Mujica y a partir de mañana empieza la etapa posterior a la “luna de miel” de los gobernantes con el sistema político y la sociedad, según la tradición política. Mujica ahora encarna el desafío de mantener esa idílica relación el mayor tiempo posible, tratando además de plasmar en la realidad todo lo que anunció.

“Arrancó en un jet”, dijo su esposa, la senadora Lucía Topolansky. El primer sprint del “ciclista” Mujica fue a toda velocidad, aunque hizo un desgaste innecesario y tuvo problemas de salud. Ahora él mismo propone dosificar las fuerzas para el tirón más largo del gobierno.

Análisis. Esta es la hora del primer balance de un gobierno que comenzó con un alto nivel de aprobación y también con elevadas expectativas. Pero no todo comenzó con buen pie. Hubo problemas de planificación en lo previo al 1 de marzo, creen algunos analistas.

A diferencia del gobierno de su antecesor, Tabaré Vázquez, que venía con reformas ya planificadas, en esta administración muchas serán obras de continuidad y otras se están creando sobre la marcha.

Hay quienes dicen en la oposición que Mujica habló mucho pero hizo poco. Una comparación con Vázquez sobre la cantidad de decretos firmados en los primeros 90 días y la cantidad de minutos que los presidentes aparecieron en la televisión en ese tiempo, parecen dar la razón en ese sentido .

Desde el gobierno, sin embargo, dicen que se logró avanzar en muchos temas y que no todo es cuantificable en decretos y proyectos de ley. En los hechos es verdad que el gobierno comenzó con mucha fuerza en algunas áreas, como la seguridad, las relaciones exteriores y la economía . Así lo reconoce la oposición.

En los primeros 100 días, Mujica descongeló la relación con Argentina y retomó una agenda bilateral con casi 30 temas, cambió la política de seguridad ciudadana y se mostró decidido a reprimir. Declaró la emergencia carcelaria y envió un proyecto de ley para contar con recursos fuera de presupuesto. Amplió las posibilidades de inversión de las AFAP y sorprendió a todos con la flexibilización del secreto bancario y la decisión de cobrar impuestos a los depósitos en el exterior de residentes en Uruguay.

Su plan emblema de vivienda careció de una preparación previa que permitiera llegar al gobierno con una estrategia ya armada. En los primeros 100 días de gobierno varió su idea original, decretó la emergencia sociohabitacional y transformó el plan original en un ambicioso proyecto de integración social al cual denominó Juntos. El objetivo último es eliminar la indigencia (1,5%) y reducir la pobreza a la mitad (20%).

Para el politólogo Óscar Bottinelli “se está notando una dificultad en aterrizar planes” y uno de esos casos es el de vivienda.

Oposición. El comienzo de Mujica fue atípico por varios motivos. Uno de ellos es la muy buena relación con la oposición, marcada por su tono dialoguista y negociador. De hecho, hoy Mujica se reunirá en el Parlamento con los líderes partidarios para sellar los acuerdos alcanzados en educación, seguridad, energía y medio ambiente, así como el reparto de cargos en entes y empresas públicas .

También hubo un cambio en el estilo de gobernar. El secretario de la Presidencia, Alberto Breccia, dijo a El Observador que los primeros 100 días son “el comienzo de una forma de gestionar el gobierno que está marcada por la impronta diferente y diferencial del presidente de la República”.

Mujica, a diferencia de Vázquez, está arriba de todos los temas y presiona constantemente a sus ministros. Las llamadas a altas horas de la noche o ni bien sale el sol dieron el tono de un ritmo de trabajo que terminó afectando su salud, pero que implicó una presión muy grande para que los jerarcas también adoptaran ese ritmo.

Para Bottinelli, Mujica “está más encima de los ministros pero además debate un poco más las decisiones”, según dijo en radio El Espectador hace dos semanas.

La única excepción fue la aceptación de Néstor Kirchner como secretario general de la Unasur, donde Mujica decidió solo y asumió la responsabilidad.

Primer tiempo para balances

Argentina

Cristina.

La necesidad de solucionar los problemas con Argentina se comió gran parte de la agenda. Viajó varias veces a Buenos Aires para reunirse con Cristina Fernández. Tuvo gestos caros para Uruguay como levantar el veto a Néstor Kirchner para que dirija la Unasur y logró descongelar una relación estancada durante casi cinco años. Avanzó en acuerdos comerciales y energéticos, pero aún no pudo resolver el bloqueo al puente de Fray Bentos ni logró un acuerdo para monitorear la planta de celulosa de UPM.

Brasil y la región

Lula.

Con el otro grande regional, Mujica logró varios acuerdos. En tres meses de gestión el presidente viajó a Brasilia y recibió la visita de Lula da Silva en Montevideo. Antes que termine su mandato a fin de año, Lula se reunirá dos veces más con Mujica. La amistad entre ambos mandatarios jugó a favor de Uruguay, que logró un acuerdo de interconexión eléctrica con una financiación del Mercosur y de Brasil, que también mostró interés en el puerto de aguas profundas en La Paloma. Mujica privilegió la región y en sus primeros 100 días ya visitó Chile, Bolivia y Venezuela.

Seguridad

Represión.

El gobierno de Mujica rompió con varios prejuicios de la izquierda en relación con el accionar de la Policía. Ante el reclamo de la gente se decidió a aplicar mano dura y no tuvo problemas en reprimir cuando lo consideró necesario. Mañana martes en Diputados se vota la ley que otorga recursos especiales para realojar presos, construir más cárceles y contratar hasta 1.500 policías para la custodia de reclusos. Hasta 2012 llevarán presos a unidades militares bajo custodia total del Ejército. El dato negativo es que las rapiñas subieron 25% en el primer cuatrimestre de 2010 en comparación con igual período de 2009.

Militares


Convivencia.

Desde que asumió la Presidencia, Mujica tuvo gestos de acercamiento a las Fuerzas Armadas. Dijo que no debían cargar con “mochilas del pasado”, les prometió mejoras salariales y las invitó a colaborar con su plan para reducir la pobreza. Mujica dijo que quiere mejorar la “convivencia” entre la sociedad (sobre todo la izquierda) y los militares. Expresamente no habló de reconciliación. Propuso liberar a los ex represores de la dictadura mayores de 70 años pero el Frente Amplio no lo apoyó y dio marcha atrás.

Economía

Cambios.

Fue uno de los ministerios en los que se trabajó más activamente. Presentó el proyecto de ley más trascendente de los que ha llegado al Parlamento, para permitir que las AFAP puedan flexibilizar las condiciones de inversión en forma de que puedan destinar un volumen superior a proyectos productivos y obras de infraestructura. Anunció otro proyecto polémico, que flexibiliza el secreto bancario y grava con impuestos los activos de personas físicas en el exterior del país. Por otra parte, trabaja activamente junto con la OPP en el diseño del Presupuesto quinquenal, para el que se cambiaron los criterios de elaboración. Ahora se asignan recursos por programa y no por ministerio.

La salud

Cuidados.

Estrés, problemas para dormir, presión y colesterol alto. Esos fueron algunos síntomas que sufrió Mujica por llevar adelante una rutina híper cargada. Ahora prometió bajar el ritmo, empezar a cuidarse, comer más sano y hasta dormir siesta. Es que sus jornadas en estos primeros tres meses fueron maratónicas. Dio la pauta el primer día de trabajo. Ahora pasará más en la residencia de la avenida Suárez y Reyes, que tiene un entorno más amigable y procurará “no salirle a todo”, según él mismo dijo. Los fines de semana se va para la estancia presidencial de Anchorena, en Colonia, con su esposa Lucía Topolansky.

Públicos

A trabajar.

Desde su discurso de asunción, Mujica emprendió contra los funcionarios públicos. Dijo que eran privilegiados. Después cambió la forma de ingresar a la administración pública, dijo que son todos “suplantables” y cuestionó la cantidad de días libres y feriados que tienen. Los funcionarios del Estado lo acusaron de hacer “circo”. Mujica quiere reformar el Estado y necesita a los funcionarios, con los que por ahora tuvo más choques que coincidencias.

El postergado plan de vivienda

Emergencia

. Antes de asumir, Mujica prometió que en los primeros 15 días de su gobierno ya iba a estar construyendo casas para los más pobres. No fue así. Se encontró con que no tenía recursos y el plan de impacto en la vivienda se postergó un año. En 2010 habrá pruebas pilotos en siete lugares. Mujica declaró la emergencia sociohabitacional, y creó el plan Juntos, que va más allá de la vivienda y promete escolarizar y dar cobertura sanitaria a los más vulnerables. Para el plan, Mujica apuesta a la solidaridad de los uruguayos y al aporte empresarial. Él mismo dona parte de su sueldo.

Entre empresarios y trabajadores

Negociación colectiva.

Las relaciones laborales y la negociación colectiva comenzaron de manera conflictiva para el presidente Mujica. Dándole la razón a los empresarios, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) recomendó a Uruguay que cambie la ley de negociación colectiva y que garantice el derecho de los trabajadores que no ocupan y el de los empresarios a ingresar a su establecimiento. El gobierno tiene de su lado a los trabajadores pero la presión de los empresarios aumenta. Aceptan iniciar los Consejos de Salarios solo para negociar sueldos.

(Este análisis fue publicado por El Observador el 7 de junio de 2010)

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