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Los japoneses no son gente que se caracterice por quedarse quieta, siempre andan inventando cosas nuevas, y cuando no se les ocurre nada, reinventan algo viejo. Ahora parece que van a volver al mercado los Tamagotchi. Si usted no recuerda qué era eso que estuvo relativamente de moda en los años 90, se trataba de una mascota virtual, a la que había que alimentar y entretener para que no se muriera. Pues resulta que vuelven, era obvio.

La humanidad ha llegado a un punto de idiotez tan elevado, que esta vez es seguro que las mascotas virtuales serán un éxito.

Si bien requieren la misma atención que un bicho de verdad, su ventaja radica en que cuando uno no las atiende debidamente, se mueren sin hacernos sentir culpables, simplemente porque nunca estuvieron vivas.
La muerte de una mascota de verdad es todo un problema, la culpa nos atormenta durante mucho tiempo, dependiendo de las dimensiones de la misma no sabemos cómo deshacernos del cadáver, y a veces hasta hay que inventar que se fueron a vivir a una granja para que los nenes no sufran por nuestra desidia.

Con una mascota virtual no pasa nada de eso.

Los lamentos por la pérdida no duran más de 15 minutos, y luego compramos otra a la que seguramente también dejaremos morir. Nada mejor que cosas sin vida para que creamos que somos capaces de tener sentimientos.

Tenemos amigos virtuales, parejas virtuales, y vidas virtuales. Así que el regreso de los Tamagotchi no debe asombrarnos en absoluto, porque es la confirmación de que los seres humanos estamos perdiendo la capacidad de amar y cuidar al prójimo. Seguramente esto no le preocupe a casi nadie, hasta que de repente también entendemos que eso significa que tampoco habrá nadie que nos quiera a nosotros. Ni siquiera una mascota.

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