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Las películas están en vías de extinción. Al menos según el afamado director Steven Soderbergh (La gran estafa, Contagio), que se retiró del cine por considerar que este ya no tiene la importancia cultural que supo ostentar. Para Soderbergh, lo trascendente de ahora está en la televisión. Y si hay una serie capaz de probar su punto, esa es Mad Men, el show sobre hombres del negocio de la publicidad en el Estados Unidos de los sesentas que estrenó el domingo su sexta temporada.

La serie protagonizada por Jon Hamm retornó al aire con un capítulo de dos horas de duración, una verdadera película, y causó revuelo en internet. Fue el segundo programa de cable más comentado del domingo en las redes sociales, detrás solo del hit Game of Thrones, un show con un espectro de público quizá más amplio. De acuerdo con el sitio de compilación de este tipo de datos Trendrr, 192 mil personas hablaron de Mad Men en Twitter, Facebook y otras redes menores desde la madrugada del domingo hasta ayer.

En este episodio los responsables de la serie se enfrentaron con el duro desafío de elaborar un filme de dos horas en el que no debía pasar demasiado (no podía tener el desarrollo de una película, al ser parte de un todo superior), pero sí tenía que haber suficientes acontecimientos como para que la audiencia no se aburriera. Y según el 87% de la crítica (de acuerdo con el sitio Metacritic, que elabora estos porcentajes a partir de diversas críticas profesionales), el guionista Matthew Weiner salió airoso del enredo.

Sin embargo, y siguiendo con el concepto de Soderbergh, a diferencia de cuando se estrena una película, que en general no provoca mucho más que un comentario al respecto, la llegada de Mad Men 6 avivó el debate entre los entendidos. Es muestra del gran trabajo que realiza Weiner– el creador original del programa– que les haya gustado o no, prácticamente a todo integrante de la industria del espectáculo que intervino en la discusión del episodio. En Twitter se desató una discusión entre los que defendieron el comienzo y los que lo consideraron aburrido.

En el sitio web de la revista The Hollywood Reporter se realizó un resumen de los comentarios en Twitter de varias personalidades, entre ellas el cómico Conan O’Brien o el crítico Richard Roeper, sobre el show (a ambos les gustó). No tendrá los ratings aplastantes de The Walking Dead –el gran hit de AMC, el canal que produce ambos programas-, pero seguro que es de gran importancia cultural. Por ejemplo, Jon Hamm fue tapa de la Rolling Stone como su personaje Don Draper.

AMC, que también produce Breaking Bad, ha escondido como nunca hasta ahora los detalles de lo que sucederá en esta temporada. Solo se sabe lo que sucedió hasta ahora, algo que la Rolling Stone llamó “turbulento”. Un episodio en el que Draper tardó siete minutos en decir una sola palabra, por más que estuvo presente en todas las escenas de esa introducción. Un episodio que, según la versión web de la revista Entertainment Weekly, a través de muchas metáforas resume todo lo que sucedió hasta ahora y permite una vista hacia un futuro complicado. De acuerdo con este mismo medio, fue un episodio clave: ya es hora de que Mad Men dé un paso adelante. No lo dio aún, pero demostró que puede, que incluso luego de seis años hay material de calidad para extraer de la vida de Don Draper y compañía. Quizá Soderbergh tenga razón: las series importan, y Mad Men va a la cabeza.

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