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Los lectores tienen en sus manos El Observador Agropecuario N° 1042, la última selección semanal del año de noticias, informes y análisis. Y si bien ya estamos elaborando contenidos para el primer suplemento de 2014, concluye un ciclo en el que hemos elaborado 51 ediciones divulgando sucesos y perspectivas en el mundo de los agronegocios, aquí y en el exterior, en un escenario cada vez más dinámico y de creciente trascendencia para la economía nacional y la sociedad toda, no solo para los directamente involucrados.

No fue un año más, para nosotros fue uno muy especial, pues en febrero, en la edición del viernes 22, alcanzamos una meta que mucho nos reconfortó (instándonos de inmediato a redoblar el esfuerzo): El Observador Agropecuario N° 1000, logro alcanzado en 20 años de esta publicación, tal como se refleja en el título que entonces escogió el equipo de Agro para esa edición.

Antes y después, durante todo el año, se fueron sucediendo las tapas y los contenidos en el interior de cada número, con la consideración de cada uno de los temas que fueron marcando una agenda agropecuaria cada vez más cargada.

Ha sido un año de crecimiento para la mayoría, de tropiezos y de volver a poner primera y arrancar para otros, de concreciones largamente anheladas como la apertura del mercado de Estados Unidos para los cítricos y la carne ovina desosada, un año en el que la lechería estableció récords productivos y en el que el área forestada con monte nativo e implantado volvió a crecer, lo cual distingue al país, algo que ya no solo logra la calidad de nuestras carnes, por otra parte las únicas trazadas del campo al plato, inocuas y sanas, fruto de prácticas enmarcadas en el bienestar animal.

Un año récord para la cosecha de soja y maíz y en el que los cultivos de invierno, con el trigo a la cabeza y con la cebada marcado un récord productivo, tuvieron su revancha tras un 2012 adverso; en el que los precios de la carne y los de la lana en general recompensaron el esfuerzo del sector ovino; y en el que se activaron los planes de uso y manejo de suelos, emprendimiento emblemático de la actual administración del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

Fue un año con notorios esfuerzos públicos y privados por invertir, investigar e innovar, por ejemplo en riego; un año en el que las gremiales –alzando la voz cuando debieron hacerlo– y las instituciones han avanzado.

La 18a Expoactiva mostró el agro que se necesita; la 2a Expo Melilla se afianzó como complemento ideal para la Expo Prado, que en la 108a edición volvió a exhibir el potencial de la cabaña, lo que se reiteró en cada exposición en el interior del país; la zafra de toros evidenció la avidez por hacerse de material para producir más y mejor; y volvimos a acompañar a la inquieta barra uruguaya en las exposiciones ganaderas de Palermo y Esteio.

Concluye otro año con el agronegocio celeste avanzando, apretando los dientes ante algún obstáculo –como ahora una incipiente sequía–, cinchando del país e inyectando mejor calidad de vida en su gente: según Opypa, el agro cierra 2013 con un crecimiento de 5,7%, porcentaje que duplica el d el PIB del país; y las cadenas agroindustriales ocupan 250 mil trabajadores (casi el 17% del total del empleo que hay en Uruguay).

El quehacer que ha permitido llegar a esos logros es lo que ejemplificamos exponiendo una tapa de El Observador Agropecuario por cada mes.
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