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El mensaje de los mineros llegó cuando la gente y el gobierno pensaban que estaban muertos. Fue algo fuera de lo común. La actividad minera tiene relevancia nacional e internacional y se sumó una situación peligrosa y un rescate exitoso para adquirir su connotación de evento mediático. Para el país fue una oportunidad de aparición mundial. Fue el gobierno el que puso énfasis en la cobertura mediática y dispuso las herramientas para su mundialización a través de una señal oficial y una transmisión televisiva minuto a minuto. Además, cada operativo tuvo a un ministro como referente. Y fue el ministro de minería Laurence Goulbourne una de las figuras más notorias. En un gobierno de derecha Goulbourne rompió todos los estándares. Tomó mate con las familias, tocó la guitarra, cantó, estuvo siempre en el campamento. Su discurso era sencillo. Su popularidad subió del 60% al 90% luego del rescate. La gente le grita en la calle que será el próximo presidente. Ahora nadie se acuerda que unos meses atrás, cuando en medio del debate por el royalty minero, dijo que se iba con los hijos a Sudáfrica para ver el Mundial. Los chilenos vivimos el rescate como un mundial de fútbol pero angustiante porque estaba en juego la vida de 33 mineros. Yo lo viví como público porque justo nació mi hija. Mi esposa y yo grabamos un video para ella para que sepa que nació en una semana histórica.

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