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Sin anuncios rimbombantes, sin polémica, sin último tour de despedida y sin conferencia de prensa. Sin nada de eso que jamás precisaron para ser un nombre de trascendencia mundial, y en coherencia con la forma en que han comunicado durante sus 31 años de música, REM anunció ayer que deja de ser una banda en activo. “Un hombre sabio dijo una vez que la habilidad a la hora de ir a una fiesta es saber cuándo es el momento de retirarse”, escribió el cantante Michael Stipe en la web del grupo, para dar un toque más de elegancia al asunto.

Eso sucedió ayer por la tarde, apenas 30 minutos antes de que su nombre y el de la canción Losing my religion –quizá la más popular en la historia de la banda– pasaran a convertirse en trending topic mundial en Twitter. Sin más barullo que el de sus fans en internet recordando esa y otras de las mejores canciones del trío surgido en la ciudad de Athens, transcurrió una de las jornadas más decisivas de los últimos años para la historia del rock.

Es cierto, REM no estaba en la cresta de la ola. Sus últimos trabajos, Accelerate (2007) y Collapse into now (2011) quizá no incluían nuevas grandes canciones que estuvieran a la altura de aquellas que en la década de 1990 convirtieron a la banda en algo más que un fenómeno masivo.

Estos últimos discos competían inevitablemente con una lista de canciones que comienza en 1980 y que se divide en otros 13 discos que marcaron no solo a las radios sino también al vínculo entre el rock alternativo que surgía en los entornos estudiantiles con el mainstream.

Es una lista de canciones de una banda con una rara combinación entre ausencia de egos y una fuerte ambición, que maneja con tanta precisión los géneros típicos estadounidenses como el folk y la americana con el pop más estribillero. Pero REM se animó incluso a la experimentación con canciones más largas e incluso a la electrónica. Fue esa sana y abierta forma de encarar el pop y esa postura suelta y moderna la que les permitió hasta el día de hoy ser una banda a la que había que tener en cuenta cada vez que aparecía algo nuevo suyo.

Eso fue desde 1983, cuando salió Murmur, su primer disco. Ese trabajo era particular por mostrar un nuevo concepto de democracia artística, poco común en aquellos: así como todos sus integrantes (en aquel entonces también estaba Bill Berry, que fue baterista hasta 1997) tenían igual voz y voto en las decisiones grupales (y en el reparto de créditos por canción) en las canciones todos los instrumentos –incluso la voz del propio Stipe– tenían igual destaque y sonaban todos al mismo volumen. Pilgrimage y sobre todo, Radio Free Europe. A pesar de no aplicar todo el paquete democrático, fueron muchas las bandas que copiaron el estilo. A su paso, y con otro tipo de discos como Life’s rich pageant (1986), Monster (1994) y sobre todo Out of time (1991) y Automatic for the people (1992), REM se convirtió en uno de los grupos con mejor reputación dentro de un rock que cada vez languidecía más en creatividad y mensaje.


Durante los años en que muchos de sus compañeros de época como U2 optaban por convertirse en fenómenos de estadio con una parafernalia visual cada vez más por delante de las canciones, REM supo mantener esa extraña aura de banda de bar, sonando así tanto en un concierto acústico como en un toque para 30 mil personas.

Tras la edición de Collapse... fue el propio Stipe quien había asegurado que la banda no saldría de gira. Los otros dos integrantes del trío, Peter Buck y Mike Mills también habían asegurado que no habría más conciertos en vivo de REM durante el año, pero dada la calma con la que esta banda se ha tomado las cosas en los últimos años, cabía pensar que lo único que se alteraría sería el típico ciclo de la banda de rock de editar el disco y salir de gira. Sin embargo, desde ayer se sabe que REM ya no sacará más discos ni dará más conciertos. Es otra forma más de, como cantaba Stipe en Electrolite, mandar al siglo XX a dormir de una vez. Porque con ellos se va parte de lo mejor que dio la música rock del siglo pasado.

Frases de una despedida "feliz"

“Mientras estábamos de gira y haciendo este último disco, además de preparar una retrospectiva, nos preguntamos: ¿y ahora qué? Ver esas viejas canciones nos hizo ver que ellas parecen dibujar una línea de tiempo natural durante estos 31 años de trabajo. Hemos sido siempre una banda en el sentido más verdadero de la palabra. Hermanos que se aman verdaderamente y se respetan entre sí. Nos sentimos un poco pioneros de la vida en esto. Aquí no ha habido falta de armonía o abogados con documentos. Tomamos esta decisión juntos, de forma amigable y con los intereses de cada uno en el corazón. El momento simplemente, parece el adecuado”. (Mike Mills)

“Nos vamos como grandes amigos. Sé que los voy a ver en el futuro, así como sé que voy a ver a todos los que nos han respaldado y seguido durante estos años. Aunque sea solamente en el sector de vinilos de tu tienda de discos local, o parado en la parte trasera de algún club, escuchando a chicos de 19 años con ganas de cambiar el mundo". (Peter Buck)

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