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¿Por qué el sector lechero no termina de despegar?

El sector lechero ha pasado un período de diez años marcados por una gran variabilidad. Desde el punto de vista climático, ha pasado por períodos de fuertes sequías y de excesos de agua. Nunca, desde que se llevan registros, había llovido tanto como en el 2002 y, desde 1943, no había existido una seca tan grande como la del 2008/09. No hubo, desde que se llevan promedios del país, un mes tan frío como el de julio de 2007, en el que hubo 16 días con heladas en Florida.

Desde el punto de vista de las relaciones de precios, nunca hubo mejor momento que en el año 2008, ni peor que en 2002. Esta extrema variabilidad ha resultado desconcertante para los productores y ha impedido enfocar los esfuerzos en resolver las principales limitantes que existen para relanzar el crecimiento.

Se ha perdido el tiempo en discusiones estériles como la supuesta contradicción entre los sistemas “pastoriles” e “intensivos” o en encontrar soluciones “de emergencia”.


Diez años sin rumbo claro, sin propuestas consensuadas, han provocado una fuerte segmentación entre los productores y una brecha tecnológica que, en muchos casos, es insalvable.

El crecimiento va a depender de ordeñar más vacas y producir más litros por vaca simultáneamente. Para lograrlo hay que hacer más eficiente la recría y afinar la alimentación de la vaca en ordeñe. Las limitantes principales son los recursos humanos, la capacitación y los sistemas de apoyo que aseguren el abastecimiento a los productores, especialmente a los pequeños y medianos, de los recursos necesarios para lograrlo.

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