Por olfato o convicción, más que por datos que lo comprueben, la oposición en su conjunto machacó ayer al gobierno por la presunta ilegalidad del aval bancario que le dio el Banco de la República (BROU) a la empresa de capitales españoles Cosmo para participar el pasado 1º de octubre en la subasta de los siete aviones Bombardier de Pluna. Lo hizo en la interpelación de ayer en el Senado a los ministros Fernando Lorenzo (Economía y Finanzas) y Enrique Pintado (Transporte y Obras Públicas), aunque en realidad terminó siendo una interpelación al presidente del banco estatal, Fernando Calloia. Fue en ese punto en el que el gobierno –a través de su silencio– mostró flancos débiles en medio de un debate que incluyó todos los aspectos dudosos y algunos oscuros del proceso que comenzó cuando se remataron las aeronaves, de las que el gobierno es garante de su pago ante el Scotiabank.
El silencio oficial incrementa suspicacias por aval a Cosmo
Lorenzo reconoció haber llamado al presidente del BROU horas antes de que firmara la garantía