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Para saber quién es Iggy Azalea hay que escuchar Work. En los 3 minutos 43 segundos que dura la canción, la rapera recuerda el camino que la llevó hasta el hoy y convertirse en la artista que más está sonando en la víspera del verano estadounidense.

A los 16 años partió de su Australia natal para seguir un sueño que era extraño para su entorno. Su obsesión desde chica por el rapero estadounidense Tupac Shakur la motivó a convertirse ella misma en una rapera. Antes de llegar a lanzar su primer disco, trabajar como modelo y hacerse conocer, Azalea (cuyo nombre real es Amethyst Kelly), tuvo que limpiar casas y ahorrar para pagarse el pasaje a Estados Unidos y sobresalir en un género donde la artista femenina y blanca no suele ser tomada en serio.

Es por eso que Work –que fue además el primer corte con el que logró llamar la atención del público masivo– funciona como buena y empática carta de presentación: es la del inmigrante que cumple el sueño americano.

Y se cumplió con creces. Hoy tiene el logro de tener dos canciones en los tres primeros lugares del codiciado ranking Hot 100 de Billboard, uno como artista principal con Fancy, y otro como invitada en Problem de Ariana Grande; y es la primera rapera en alcanzar puestos altos gracias a su disco debut The New Classic desde que Nicki Minaj lanzó su Pink Friday en 2010.

Empezar desde abajo
A los 16 años Azalea llegó a Miami, pero recién a los 21 pudo comenzar a llamar la atención en los rincones del hip hop con su canción –y el video– Pu$$y. Esta canción, al igual que su siguiente hit My World, fue incluido luego en su primer mixtape Ignorant Art, una demostración poco pulida de lo que luego vendría.

Fue por esa época que también tuvo su primer encontronazo con una de sus colegas. Azealia Banks –una promesa que pronto se convirtió en one hit wonder–, fue una de sus contrincantes desde el principio.

El camino de Azalea se fortaleció luego de cruzarse con el rapero T.I., que fue una suerte de mentor hasta el lanzamiento de su primer disco. De esa relación salió Murda Bizness, que en lugar de formar parte de The New Classic encabezó el EP Glory. Su video (al igual que el de manera más precaria My World) mostró otro de los intereses de Azalea: la moda. En el escenario y en las alfombras rojas suele combinar lo sexy con lo sofisticado; las marcas de alta costura y el deber ser del hip hop más irreverente y divertido.

Pero más allá de su apariencia –que sin dudas le juega muy a favor– Azalea tiene mucho que agradecerle a su verdadero hit: Fancy. Con un video que homenajea a la película de los 90, Ni idea, Fancy fue conquistando al público masivo con su estribillo pegadizo interpretado por Charly XCX (cantautora responsable de otro megahit: I Love It) hasta llegar a sonar en todos los programas de televisión y radios. Esta semana la canción se encuentra en el puesto número 2 del Hot 100 y lidera en los rankings de descargas digitales, streaming y canciones de rap.

Es pertinente volver a mencionar a Minaj cuando se explica el éxito de Azalea, no solo porque compiten en el mismo terreno (esa fusión popular entre hip hop y pop), sino también por el estado actual de la situación. Luego de que Minaj dominara por absoluto, la rapera de Trinidad y Tobago se replegó. Tras sufrir un sinfín de críticas por venderse al sistema y apuntar a las canciones de discoteca en lugar de rapear como solo ella sabe hacerlo, decidió volver a sus raíces más raperas y abandonar el pop para su próximo disco. Acá dejó un terreno fértil para que otras ocuparan su lugar y mejoraran la formula restándole la controversia.

Las intenciones de Azalea quedaron claras desde el comienzo de Work: mientras recorre su camino en unos empinados Louboutin, lo que quiere es hacerse rica con su oficio.

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