El sueño separatista catalán no incluye dejar la Unión Europea
La aspiración independentista de Cataluña enfrenta una cruda realidad en el frente comunitario
Igual que en tantas ciudades y pueblos de la rica región del noreste de España, las calles de adoquines del barrio medieval de Girona están cubiertas de banderas que promueven la independencia de Cataluña. Algunas tienen también el slogan “Cataluña, un nuevo estado europeo”.
La cita con las urnas del domingo pasado en Cataluña pudo servir como barómetro para medir el sentir de la población en torno al proyecto del gobierno regional de realizar un referendo sobre la independencia. Si bien los que están de acuerdo con la separación de España alcanzan la mayoría absoluta, para ello sería necesario un acuerdo entre nacionalistas e izquierdistas, ya que los primeros, liderados por el presidente de la región autónoma, Artur Mas, no consiguieron su objetivo de esa “mayoría exclusiva” pese a ser los más votados.
Pero conservando incluso la ilusión, uno de los temas más importantes sobre el tapete es el lugar que tendría una Cataluña independiente en Europa.
Un estudio publicado el mes pasado por el diario El País de Madrid reveló que menos de la mitad de los 7,5 millones de habitantes de Cataluña apoya la independencia. El porcentaje baja drásticamente al 37% si ello implica quedar afuera de la UE.
Los rigurosos requisitos de admisión en la UE no son el único obstáculo. El tratado de la UE estipula que cualquiera de los 27 estados miembros puede vetar la incorporación de un candidato, lo que implica que España podría frustrar su admisión en represalia por haberse independizado.
Un Estado dentro de Europa
“Queremos ser un estado dentro de Europa”, expresó Josep Matamala, quien, junto con su amigo Miquel Casals, creó el banderín que combina las aspiraciones de pertenecer a la UE con las barras rojas y amarillas, el triángulo azul y el diseño de la bandera “estelada” que simboliza la independencia de Cataluña.
Mas, quien encabezó la campaña a favor de un Estado propio al margen de España y realizó actos en los que se enarbolan banderas de la UE, dice que confía en que una Cataluña independiente será admitida prontamente en la UE, algo que algunos ven como un exceso de optimismo. En un reciente discurso en Bruselas afirmó que “nunca en su historia Cataluña defraudó a Europa; ahora debemos confiar en que Europa no nos va a defraudar a nosotros”.
Hay mucha gente a favor de la independencia que no concibe no ser parte de la UE.
“Supongo que si la mayoría de los catalanes vota por la independencia en el referendo, la UE no podrá darnos la espalda”, comentó la profesora de música Merce Escarra, de 35 años.
Claro que para ello izquierdas y derechas independentistas deberán zanjar diferencias y alcanzar un acuerdo para promover el referéndum que Mas quería llevar adelante por cuenta propia si recibía el apoyo para obtener mayoría absoluta.
En el 2010, Escarra salió en los diarios cuando dijo que el dueño del edificio donde vive le pidió que sacase la bandera “estelada” de su balcón. Dos años después, cuesta encontrar un edificio en Girona que no esté cubierto con los colores rojo y amarillo de la bandera catalana o con la bandera “estelada” independentista. Las razones que da Escarra para apoyar la independencia son las mismas de millones de catalanes. El mensaje que ha calado hondo en tiempos de crisis es que Cataluña se ha empobrecido porque aporta mucho al Estado y recibe poco a cambio, lo que es una verdad a medias, según los expertos.
El reparto
Parte de los impuestos que recaudan 15 de las 17 comunidades autónomas en las que se divide administrativamente España se alojan en un fondo común, que se devuelve a las regiones en función de un principio de solidaridad. Es decir, las regiones más pobres reciben siempre más dinero.
Cataluña es la primera economía del país y supone casi el 20% del Producto Interno Bruto de España. El gobierno regional calcula que aporta € 16.000 millones más de lo que recupera.
Sin embargo, existen otros mecanismos de financiación autonómica por los que Cataluña ve compensada esa perdida. El único mercado de los catalanes es España. Su comercio con el resto del país le reportó unos beneficios de € 22.000 millones en 2011, que compensaron con creces los € 16.400 millones de déficit comercial con el extranjero, según cifras del Instituto Nacional de Estadística español.
Al mismo tiempo, Cataluña es actualmente la comunidad más endeudada de España. Sólo en 2012 ha tenido que solicitar préstamos al Estado por valor de € 11.000 millones, porque básicamente no tiene dinero para pagar sus facturas.