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Fue interesante escuchar a Richard Read hablar del trabajo bien hecho, del rechazo al lumpen y a la contracultura del curro, la falta de respeto y el atorrantismo en general. Esa voz nos hace a todos mucho bien y en especial le hace bien a quienes se han confundido aceptando como modelo ideal a los kun san de África que pasan el día chusmeando sin trabajar.

Pero Read no habló del tema clave relativo al trabajo que es la productividad. Especialmente la productividad es importante en una sociedad envejecida como la nuestra, donde los jóvenes que entran anualmente al mercado laboral son relativamente pocos comparados con naciones de población más joven, como Brasil y Paraguay.

Para mejorar el nivel de productividad se requieren tres factores. Primero, que mejore el capital humano del trabajador o sea su educación; una persona que no entiende lo que se le dice o que no es capaz de leer un instructivo no consigue mejorar su productividad. En esa triste situación estamos cayendo con mucha gente a la cual el sistema educativo del país no ha preparado bien para la vida laboral.

En segundo lugar, que aumente la inversión física con la que cuenta el trabajador para realizar su tarea. Un ejemplo sería la construcción de una zanja; se puede hacer con un peón y una pala o con una retroexcavadora y un chofer. El chofer de retro es más productivo que el peón de pala porque puede construir más metros de zanja por día.

Pero para que esa persona alcance esa productividad, alguien debió invertir en esa retro y en un curso para capacitarlo. Eso es inversión pura y dura que un empresario puede decidir hacer o no hacer. Nada dijo de esto Read; con las actitudes patoteras de muchos sindicalistas y con las actitudes antiempresarias de importantes directivos del gobierno, los empresarios pierden las ganas de invertir. Y, naturalmente, los más perjudicados son los trabajadores que Read quiere defender.

Los mejores salarios del mundo están en los países donde los empresarios invierten mucho y no donde los empresarios invierten poco. Esto es simple, claro y cierto, pero parece que al sector sindical uruguayo todavía no le ha resultado evidente. Sigue la actitud sindical muy común de hostigar a la empresa, a sus responsables y a los empresarios, todo un error conducido por una ideología vieja y equivocada.

En tercer lugar, para que la productividad de una persona aumente esa persona se tiene que esforzar; si el chofer de retro tiene una buena máquina y fue bien entrenado para manejarla pero falta, llega tarde y se duerme al volante, no hay nada que hacer. A este tercer factor se refirió Read al decir que había que defender el trabajo bien hecho.

Está muy bien dicho pero le faltó a Read hablar de las otras dos patas de la productividad. La educación de los trabajadores debe mejorar aceleradamente y eso es tema de la sociedad toda, que debe reformular nuestro inoperante y costoso sistema educativo y los empresarios deben estar motivados para invertir, lo que depende directamente de la actitud del gobierno y de los sindicatos.

Si los empresarios se retraen y la parte estatal avanza el país se empobrece sin vueltas y los más perjudicados son siempre los más débiles. Esto ya se vivió mil veces y no hay un solo caso de un país socializado en que a los trabajadores les haya ido bien. Esto es obvio si miramos hacia dónde se van a trabajar los uruguayos. No van a Cuba aunque allí se habla castellano. Van a EEUU o a Australia aunque allí se habla inglés. ¿Nunca pensaron por qué?

Creer que negando el mercado, atacando a los empresarios y dejando como está un sistema educativo que expulsa a los pobres se puede mejorar a largo plazo los salarios es un error de enfoque muy grueso, no digno de alguien claramente inteligente como Read. Así que Sr. Read le felicito por las palabras lúcidas y valientes que dijo y espero que diga pronto fuerte y claro las que no dijo.

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