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El FA es un partido predominante en Montevideo. Ya había ganado cuatro veces y cada vez con un margen mayor. Su desarrollo fue a partir de Montevideo y allí sigue estando el grueso de su electorado, en el área de mayor desarrollo urbano y desarrollo económico y de nivel socioeducativo, donde antes predominaba el Partido Colorado (PC). Además, hoy es el partido más tradicional en el sentido que los hijos de votantes del FA también lo hacen. Pese a tener discrepancias con el gobierno, lo más probable es que sigan votando. Si no están conformes, lo más probable es que suba la cantidad de votos en blanco y votos anulados, como pasó este año, pero sin pasar a otro partido. Por otra parte, las administraciones de Tabaré Vázquez y Mariano Arana tuvieron un gran respaldo en la opinión pública. Fue Ricardo Ehrlich el más controvertido, en parte porque el FA había accedido al gobierno nacional. También ha incidido la oposición. El Partido Nacional (PN) ha estado tradicionalmente ajeno a Montevideo. El PC ha sido desbancado del centro urbano. No ha logrado presentar una figura de relieve. Los partidos tradicionales no trabajan Montevideo; no crean un candidato que se muestre como experto en la temática municipal, con perfil administrador; parece que se inventaran para esa elección.

Ehrlich era eso pero tenía todas las de ganar. Los partidos tradicionales también le facilitan al FA al no escoger buenos candidatos, al no tener una agenda departamental que concite el apoyo de los electores montevideanos. Y el FA logró superar el desgaste de cuatro administraciones porque sigue trabajando pese a sus defectos y por sus militantes, aunque con menos efectividad.

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