Horacio Méndez estaba volviendo del trabajo en su moto cuando se enteró del atentado. Acababa de terminar su jornada laboral como médico forense en el Instituto de Medicina Legal de Barcelona y este viernes le tocó la tarea más difícil.
Horacio Méndez estaba volviendo del trabajo en su moto cuando se enteró del atentado. Acababa de terminar su jornada laboral como médico forense en el Instituto de Medicina Legal de Barcelona y este viernes le tocó la tarea más difícil.
"Estamos trabajando en la correcta identificación de víctimas. Estamos recibiendo a los familiares y recabando datos premortem de víctimas para poder identificar a los cadáveres", contó al programa Todo Pasa de Océano FM.
Méndez explicó que si bien trata de mantener la "distancia óptima" que se recomienda para cualquier médico para ser lo "más profesional posible" asegura que es "muy difícil de manejar". "El dolor, la angustia es inmensa por el contexto en que se da la pérdida. Probablemente sea el peor momento de la vida de ese familiar".
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Estudió medicina en la Universidad de la República (Udelar) y desde 2003 está radicado en Barcelona donde realizó dos posgrados, uno en medicina forense y otro en deportología. Según contó, las autoridades de Barcelona se preparan para este tipo de acontecimientos y recordó que se habían desactivado muchas operaciones. "Todas las medidas de seguridad son pocas pero desgraciadamente son cosas prácticamente inevitables", lamentó.
El uruguayo destacó la solidaridad de la gente ante el atentado.
"Uno siente las ganas imperiosas de ayudar. Incomoda no hacer nada", dijo.
El gobierno decretó tres días de duelo por el atentado y la ciudad se encuentra como "paralizada", según dijo. "La ciudad quedó como aturdida. Se realizan muchos protocolos para que la gente que tiene responsabilidades no se paralice con ese aturdimiento. El terror, pánico, la tristeza, el llanto. Es una mezcla muy difícil de transmitir", apuntó.