Los uruguayos estamos muy poco acostumbrados a la nieve. Salvo algún viaje esporádico y quinceañero a Bariloche, la nieve la vemos solo en los alfajores. Por eso, la presencia de coterráneos en los Juegos Olímpicos de Invierno es una verdadera rareza, casi como ver una gallina con dientes. Solo en los Juegos de la ciudad japonesa de Nagano, en 1998, Uruguay tuvo un esquiador levantando en solitario el estandarte del sol y las cuatro franjas azules.
El uruguayo que clausura Sochi
Hugo Gargiulo es el escenógrafo que se encargará de darle el marco a la ceremonia de cierre de estos Juegos Olímpicos de Invierno en Rusia