El viento de frente ya pega en la economía
El enfriamiento de la actividad se refleja en datos negativos de varios indicadores
En la antesala de la presentación de un nuevo
Presupuesto para el próximo quinquenio, el tercer gobierno de izquierda se encuentra por primera en un contexto de viento en contra. El discurso de años anteriores de que la economía uruguaya tendía al desacople respecto a la región ya no se alinea con la realidad actual. Si bien el país continúa creciendo por encima de la región, las principales variables macroeconómicas ya muestran señales de alerta, ejercen presión y acotan el margen de maniobra para el cumplimiento de las promesas electorales del
Frente Amplio, como la puesta en práctica del Sistema Nacional de Cuidados.
Pese a que el desempeño expansivo se estima que será mejor respecto a la región e los próximos cinco años, este crecimiento pierde impulso de la mano de un contexto internacional menos favorable. Las economías en desarrollo –principales socios comerciales del país– dejaron de ser el motor del crecimiento económico y se sumergen en un escenario adverso, acompañado con la caída en los precios de los commodities.
Con un déficit fiscal en niveles similares a los de 2002 –en el equivalente a 3,7% del Producto Interno Bruto (PIB) en abril–, el significativo deterioro de las cuentas públicas es una gran limitación para las maniobras de corto plazo del gobierno. De hecho, el ministro de Economía,
Danilo Astori, se fijó como meta llevarlo al 2,5% al final del período de gobierno (2019).
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Otra de las debilidades de la economía refiere a la competitividad del país, que se encuentra en niveles históricamente bajos. A pesar del repunte que mostró esa variable frente a sus principales socios comerciales en los últimos dos años como consecuencia de la suba del dólar, la posición competitiva del país en el extranjero se encuentra 12% por debajo de la media de los últimos 15 años, según el Índice de Tipo de Cambio Real de El Observador (ITCR-EO), y se sitúa en valores similares a los de 2010 y mediados de 2002.
Las políticas que se apliquen en estos cinco años serán de vital relevancia para la salud de la economía uruguaya.
Las políticas que se apliquen en estos cinco años serán de vital relevancia para la salud de la economía uruguaya.
La desaceleración económica y los problemas competitivos han repercutido en las exportaciones y en los niveles de producción industrial. Las ventas fuera del país de bienes cayeron en mayo a su nivel más bajo en más de dos años (-22,6%) y sumaron así seis meses consecutivos de caída, según los datos de Uruguay XXI y la Unión de Exportadores. La disminución de las colocaciones –donde más de la mitad de la canasta exportadora se compone de materias primas– se encuentra influenciada por la caída de los precios de los commodities a nivel internacional, un efecto que se espera continúe en los próximos años, según las últimas proyecciones del Banco Mundial (BM).
Asimismo, el grueso de la industria manufacturera –que excluye las plantas de celulosa y de Pepsi, todas en zonas francas–, que venía en desaceleración desde 2013, cerró el año pasado con una caída de 0,5% en su producción después de cinco años de crecimiento, de acuerdo a la Unidad de Análisis Económico de El Observador en base a los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Esa disminución se profundizó en lo que va del año, a una caída de 0,7% interanual en los 12 meses a marzo, con un deterioro en 10 de los 19 sectores que integran la industria (ver aparte). Aunque el dato bruto de la producción manufacturera muestra un incremento de 4% en el período considerado –el mayor en dos años– eso es debido a la producción de UPM y Montes del Plata, que son actualmente el motor de la industria.
Si bien el país continúa creciendo por encima de la región, las principales variables macroeconómicas ya muestran señales de alerta, ejercen presión y acotan el margen de maniobra para el cumplimiento de las promesas electorales del
Frente Amplio.
Si bien el país continúa creciendo por encima de la región, las principales variables macroeconómicas ya muestran señales de alerta, ejercen presión y acotan el margen de maniobra para el cumplimiento de las promesas electorales del Frente Amplio, como la puesta en práctica del Sistema Nacional de Cuidados. La caída de la producción se refleja en la pérdida de puestos de trabajo en el sector desde hace varios años, que alcanzó en los primeros tres meses de 2015 el nivel más bajo de horas trabajadas en casi diez años. En lo que va del año, el magro desempeño industrial ha costado el cierre de sus puertas a Ecolat en febrero y tres meses después a Chery, dejando en situación de desempleo a unos 700 trabajadores.
Eso trae como consecuencia el deterioro en el mercado laboral, que se aleja paulatinamente de los mínimos históricos en los niveles de desocupación alcanzado en los años previos. Según los últimos datos del INE, en los primeros tres meses del año la cantidad de personas que buscaban trabajo sin éxito se situó en el 7% de la población económicamente activa, el mayor nivel desde el tercer trimestre de 2010.
Eso de alguna manera ya se reflejó en el nivel de confianza de los consumidores, que se deteriora desde fines del año pasado y se acerca al nivel de "moderado pesimismo", según el Índice de Confianza del Consumidor de Abril (ICC) que elabora Equipos Consultores y Universidad Católica. El menor optimismo conlleva a que la gente modere su consumo. Según la Encuesta de Actividad de la Cámara de Comercio, el consumo creció a menor ritmo en le primer trimestre respecto al año pasado, con caídas en algunos sectores representativos como la venta de electrodomésticos. Ese menor consumo también repercutió en el crédito bancario.
En abril, el total de crédito vigente creció al menor ritmo en al menos nueve años. Uno de los factores que más incidió para la caída del ICC fue el nivel de inflación, que en mayo se aceleró por tercer mes consecutivo con una suba de 8,41% interanual.
Las variables en la que el gobierno encuentra respiro son el turismo y en el nivel de endeudamiento. En los primeros cuatro meses del año la cantidad de turistas que ingresaron a Uruguay aumentó 10%, acompañado de una suba en la cantidad de divisas que dejaron a la economía uruguaya (7,5% interanual). En tanto, el año pasado, la deuda neta alcanzó el valor más bajo desde por lo menos 15 años si se compara con el tamaño de la economía, al representar 21% del PIB, lo que alivió las presiones internacionales dentro de un panorama poco optimista.
Por tanto, el margen de maniobra acotado y el panorama poco alentador de la mayoría de las variables económica del país, no reflejan la soltura necesaria para sortear libremente los obstáculos que se presentan. Las políticas que se apliquen en estos cinco años serán de vital relevancia para la salud de la economía uruguaya.
24.000 ocupados menos en trimestre
El último informe de coyuntura de la consultora PwC al que accedió El Observador confirma como el mercado laboral está sintiendo la caída de las exportaciones. La baja que se registra en algunas actividades intensivas en mano de obra, como la construcción y algunas industrias. Luego del aumento que se había dado durante todo 2014, para el primer trimestre de 2015 se estimó una caída de 1,3 puntos porcentuales en la tasa de empleo respecto a igual período del año anterior. Esa caída implicaría casi 24.000 ocupados menos respecto a un año atrás", advierte el PwC.
Uno de los sectores más afectados es la construcción, que ya comenzó a sentir el impacto el año pasado. De acuerdo a los datos de cotizantes del BPS, hubo 6.900 ocupados menos en 2014 respecto al promedio de 2013 (8% de caída en el año). En el caso de la industria manufacturera, los mayores niveles de ocupación en los últimos años se dieron a comienzos de 2011, y desde entonces se verifica un proceso lento pero sistemático de reducción de la ocupación en el sector. En el primer trimestre de 2015 en comparación con igual período de 2011, la industria ocupa 9% menos de personal, y el nivel actual de ocupación es más bajo que el registrado en 2006.
Asimismo, según el trabajo de PwC, otro indicador de deterioro del mercado laboral en estos meses se observa en las horas trabajadas. Si bien, como en otras variables estimadas en base a encuestas, "van tres trimestres consecutivos donde el INE estima una baja (leve) en las horas trabajadas en promedio en la semana".
En paralelo con la caída estimada en el empleo por el INE, también se proyectó una baja en la tasa de actividad, que cerró el primer trimestre en 63,5% frente al 65% de igual período del año pasado. "Esta caída estaría evitando que el desempleo se incrementara aún más. Igualmente, en promedio, en el primer trimestre la tasa de desempleo se elevó a 7% de la población activa respecto al 6,7% de un año atrás.