Las balas le picaban alrededor de los zapatos mientras gritaba, como gritó durante casi toda su vida, consignas peronistas. Era el 20 de junio de 1973 y Leonardo Favio había sido elegido para dirigir el acto en Ezeiza en el que Juan Domingo Perón regresaría a la Argentina y que, finalmente, terminó en masacre por el tiroteo asqueante entre montoneros y la ultraderecha peronista.
Ella no lo olvidó
Leonardo Favio: peronista hasta la médula y cineasta de película