En los posts anteriores de esta serie hablé sobre la idea para emprender y la maduración de la misma.. Hoy quiero abordar uno de los temas más complejos y críticos: el equipo de fundadores.
En los posts anteriores de esta serie hablé sobre la idea para emprender y la maduración de la misma.. Hoy quiero abordar uno de los temas más complejos y críticos: el equipo de fundadores.
Juan y Pedro son amigos de facultad y deciden empezar un emprendimiento juntos. Sin mayor discusión acuerdan ir a medias en todo. La reman durante un año, logran un par de clientes y facturan un par de miles de dólares al mes que les permite pagarle a un empleado y otros gastos de la empresa, pero rara vez queda dinero para que puedan sacar un sueldo.
Un día, Pedro decide abandonar el emprendimiento y Juan sigue adelante y eventualmente la empresa es muy exitosa. ¿Qué parte de la empresa le corresponde a Pedro? ¿El 50% que habían acordado?
Si piensan que el abandono de uno de los socios es una situación complicada, les tiro una peor: al año de fundar la empresa, ambos, Juan y Pedro, siguen muy comprometidos y le ven gran potencial a la misma.
Juan está convencido que tienen que seguir por el camino A y Pedro por el camino B. Lo discuten durante días pero no logran ponerse de acuerdo y es claro que la empresa solo tiene los recursos para seguir un camino.
¿Qué hacen? ¿Quién tiene la última palabra? ¿Siguen adelante sin resolver la situación? ¿Puede uno de ellos despedir al otro? ¿Dividen la empresa en dos? ¿Cómo se reparten los clientes y/o empleados?
Si bien en ambos de mis emprendimientos fui el único socio fundador, no les estoy sugiriendo que tomen este camino. Es más, las estadísticas muestran claramente que para emprendedores en su primer emprendimiento, las posibilidades de éxito aumentan de forma significativa teniendo dos o tres cofundadores. Pero deben tener cuidado a la hora de elegirlos y deben discutir y acordar por escrito (aunque sea en un email) qué va a suceder en escenarios como los que describí entre Juan y Pedro.
Aquí les dejo algunas sugerencias.
1) Eviten el 50/50. Si son dos cofundadores, busquen la forma de que uno tenga un poco más de participación que el otro, ya sea porque fue el que tuvo la idea inicialmente o porque aporta un poco más del capital inicial, etc.
Siempre es bueno que haya forma de resolver ese pequeño porcentaje de casos en donde no se ponen de acuerdo como el segundo escenario entre Juan y Pedro.
2) Busquen definir áreas de responsabilidad de cada cofundador y si bien pueden discutir entre todos las decisiones importantes, si el tema está claramente en el área de responsabilidad de uno de los cofundadores, dejen que él mismo tenga la última palabra.
3) La distribución de la participación accionaria se da por el capital aportado a la empresa y por el arduo trabajo que los fundadores van a realizar durante los primeros años de la empresa, sin sueldo o con uno inferior a lo que pagaría el mercado.
Por ejemplo pueden definir que el 40% de la empresa se va a repartir entre los cofundadores según el capital que hayan aportado hasta tanto la empresa sea rentable o reciba una inversión externa y el 60% se reparte en base al compromiso de dedicación full time exclusiva por al menos tres años. Esto implica que si un cofundador abandona antes de los tres años, hay una fórmula para calcular qué porcentaje de la empresa le corresponde mantener. También pueden acordar que si alguien abandona antes de cierto período, los restantes cofundadores tienen la opción (pero no obligación) de comprarle su parte a un determinado valor. Por ejemplo: el capital que puso más US$ 1.000 por cada mes que trabajó sin recibir sueldo.
4) Conseguir mano de obra gratis no es motivo suficiente para proponerle a alguien ser cofundador. La persona debe ser crítica para el éxito del emprendimiento e idealmente aportar capital y no solo trabajo. Consideren como alternativa contratar a alguien como empleado pagándole al principio parte o toda su compensación con acciones o derecho al usufructo económico de acciones. Como alternativa se puede realizar un contrato que ceda el derecho económico de las acciones. Esto es, los dividendos que eventualmente se distribuyan a los accionistas y el monto cobrado si las acciones se venden. La diferencia fundamental es que no se otorgan derechos de voto o control de las acciones.
Si bien es bueno definir todo esto de antemano, también pueden acordar re-evaluar algunos puntos en una fecha futura. En particular la distribución de la parte de la empresa asociada a la dedicación y trabajo de los cofundadores es bueno que se revea al par de años, dado que no todos los cofundadores van a haber aportado por igual y la importancia de su aporte seguramente cambie según la etapa de desarrollo de la empresa y el rol que terminen asumiendo en la misma. Si en dicha re-evaluación, los cofundadores están de acuerdo con que el trabajo de alguno de ellos fue significativamente más importante, es bueno que se le dé un pequeño porcentaje adicional para marcar una diferencia.
Este es un tema complejo y da para escribir un libro, que por suerte ya existe y lo recomiendo: The Founder’s Dilemmas por Noam Wasserman.
* Fundador de Inetsat y presidente de la CUTI