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La ganadería uruguaya se encuentra en un punto de inflexión. El mes de setiembre ha sido el de menor oferta de ganado de los últimos tiempos. Una situación bastante insólita dadas las transformaciones tecnológicas, productivas y comerciales ocurridas en los últimos 10 años.

Hay un precio históricamente alto, están abiertos los mercados, hay una inversión productiva sin precedentes y las condiciones climáticas han sido aceptables en el último año. Se está terminando de pagar la cuenta de la sequía del verano de 2009.

Si la estadística refiriese al uso de la capacidad instalada industrial, el desagradable récord de este setiembre se iría mucho más atrás, porque hay una capacidad de producir carne mucho mayor en el presente que lo que sucedía 10 años atrás.

Los 119 mil vacunos faenados en setiembre marcan un promedio de faena semanal de menos de 28 mil vacunos para una industria que puede recibir más de 60 mil animales por semana. Menos de la mitad.
Hay un lado positivo en tamaña escasez: la de setiembre es la situación piso. Ahora la oferta comienza un ascenso que no tiene final a la vista.

La faena de octubre será mayor a la de setiembre aunque todavía menor a la de octubre del año pasado.

Esto es así por varias razones: las coyunturales son las bajas temperaturas, el fracaso de las avenas en este año.

Mientras la sequía de 2009 generó una caída a 2,3 millones en la producción de terneros en 2010, que se ha sentido en este invierno, los últimos dos años explicarán el récord de faena que se producirá dentro de cuatro años. Esa es la ola que está en su comienzo.

Al faltante de novillos se agrega la baja oferta de vacas, porque la gran mayoría quedaron preñadas y el ternero vale.

El crecimiento de la oferta ganadera será al principio muy gradual. La preparación de los novillos se ha demorado y los que deberían estar terminados en setiembre y octubre recién lo estarán en noviembre.

De modo que un primer envión de oferta llegará ya este año. La actividad superará seguramente los 50 mil vacunos semanales durante la segunda quincena de noviembre y la primera de diciembre. Y será el anticipo de un tiempo nuevo con mayor oferta como lógica permanente, de largo plazo.

El segundo envión de oferta vendrá en el otoño próximo, cuando se conozcan los datos de los diagnósticos de preñez.

La abundancia de vacas con cría al pie –unos tres millones aproximadamente– será un factor que estará presente y marcará una diferencia con este año. Habrá más vacas falladas e irán a la faena.

Una situación que contrastará

En 2013 la faena de vacas es menor que en 2012. Eso está sucediendo en todas las categorías: se han faenado menos vaquillonas, vacas jóvenes y vacas adultas. Consecuencia de un verano pasado muy llovedor que será difícil que se repita. Sea como sea el próximo verano habrá más vacas falladas y más oferta en el otoño.

Luego de esos dos enviones de oferta por un flujo adicional de novillos y vacas, el crecimiento de la faena persistirá. Porque empezará a incidir la generación de terneros destetados en 2011, que fueron 2,6 millones.
Y eso es un anticipo de lo que han sido las dos pariciones más recientes. A partir del otoño de 2014 empezará a pesar una oferta más abundante de terneros y novillitos de 1 a 2 años.

Porque a los tres millones de terneros de este año se suman los 2,8 millones de la primavera pasada, que están cumpliendo un año actualmente.

Con esa abundancia de reposición y precios accesibles, los invernadores tendrán razones para acelerar el engorde, no agregar tantos kilos y apostar a acelerar el ciclo de venta de gordo y compra de reposición. Y tendrán además grano a un precio accesible.

La faena de vacunos llegó en 2006 a 2,6 millones de vacunos. Desde ese entonces bajó y en 2013 por tercer año consecutivo estará por debajo de 2,1 millones. Pero esa será la antesala del comienzo de un episodio de crecimiento que superará las cifras de 2006 y no tiene final a la vista.

¿Cambian las relaciones?

Que a mayor oferta los precios tienden a bajar es algo tan viejo como la economía y en los próximos meses el mercado pondrá a prueba si esa mayor oferta encuentra una salida fluida y a precios estables o genera un descenso en las cotizaciones que envía la señal de estabilizar la producción.

El dato importante de la semana lo proporcionó el remate de Kiyú, porque la apuesta a la cría parece intacta. El comienzo de la zafra avala la lectura de que los ganaderos están manteniendo la apuesta de años anteriores.

La expansión del rodeo de cría sigue y el clima ayuda

Eso naturalmente pone sobre la mesa la gran pregunta: ¿a cuánto llegará la expansión de la producción ganadera? El rodeo de vacas de cría actual es el mayor de la historia en 4,3 millones. Y la reposición de vaquillonas hacia adelante será importante. No sería descabelllado pensar que el rodeo pueda llegar a los 4,5 millones de animales y sostenerse mientras no haya una crisis por sequía.

Con un flujo de más de un millón de vaquillonas al año ingresando en el rodeo de cría puede sostenerse una faena gradualmente ascendente con un rodeo estabilizado en niveles en los que nunca estuvo.

Lo que hace posible la persistente expansión del rodeo vacuno uruguayo es la complementariedad que el proceso tiene respecto a lo que está pasando en el hemisferio Norte. Básicamente, no hay ganado disponible en EEUU y China. De modo que la mayor oferta irá a satisfacer mercados que están desabastecidos y seguirán así por algunos años más.

Si la estabilidad de precios que lleva ya dos años y medio se mantiene, la expansión de la ganadería uruguaya explorará límites a los que no ha llegado hasta ahora. Y la expansión de la industria frigorífica decidida hace 10 años puede empezar a cosechar establemente los frutos de aquella inversión.
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