El escenario ya se veía venir en Río de Janeiro. En Montevideo alguno se había ilusionado por las palabras del presidente de la FIFA Joseph Blatter, que siempre diplomático dijo que esperaba ver “muy pronto” a Luis Suárez de nuevo en las canchas. Pero el pescado estaba vendido desde hace rato, y con un precio altísimo para los intereses uruguayos y para el jugador. Eso, que quedó patente para todos a media mañana, fue lo que sintió el neutral de la AUF Alejandro Balbi apenas arribado a Río de Janeiro, el lunes, para intentar una última defensa del Pistolero ante el Tribunal de Apelaciones de la FIFA, según confesó el propio dirigente a El Observador.
Empieza otro partido: ¿Cómo será la apelación en el TAS?
El tribunal de apelaciones de la FIFA no cambió ni una coma de la sanción a suárez; ahora queda la última chance en el tribunal de arbitraje del deporte, en Suiza