Una foto sacada al Uruguay de 1992 mostraría un país bien diferente al actual en algunos aspectos. Las estadísticas indican que tanto la pobreza como la indigencia descendieron, mientras que el tamaño de la economía prácticamente se duplicó y el poder de compra de los trabajadores creció más de 20%. Pero si bien se crearon más oportunidades de empleo y a mejor salario, hay algo que se niega tercamente a cambiar: la cantidad de jóvenes que no estudian ni trabajan (conocidos como ninis). A comienzos de la década de los 90 eran alrededor de uno de cada cinco uruguayos en esa franja etaria. Hoy, también.
En 20 años no bajó el número de jóvenes que no estudian ni trabajan
Menores de 24 años que no trabajan ni se forman se concentran en hogares de bajos ingresos